CUIDEMOS EL MEDIOAMBIENTE

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NUESTRO ENTORNO, FUNDAMENTAL. NO NOS OLVIDEMOS DE LAS TRES "R": RECICLAR, REUTILIZAR, REDUCIR. SEAMOS GENTE CIVICA, NO ENSUCIEMOS NI CONTAMINEMOS. UTILICEMOS EL TRANSPORTE PUBLICO SIEMPRE QUE PODAMOS. CORRAMOS LA VOZ DE QUE EL PLANETA DEBE CUIDARSE Y PROTEJERSE, EN TODOS LOS ASPECTOS. NO MALGASTEMOS NI DESPILFARREMOS ENERGIA. CUIDEMOS Y RESPETEMOS EL MEDIOAMBIENTE

lunes, 12 de noviembre de 2012

TRAMPOSOS BANQUEROS (Artículo de Ignacio Ramonet en Le Monde Diplomatique)

“Poderoso caballero es Don Dinero”  Francisco de Quevedo A aquellos ciudadanos que aún lo ignoraban, la crisis les está demostrando que los mercados financieros son los principales protagonistas del actual momento económico de Europa. Representan un cambio fundamental: el poder ha pasado de los políticos a los especuladores de Bolsa y a una cohorte de tramposos banqueros. Cada día, los mercados mueven sumas colosales. Por ejemplo, casi 7 billones de euros, sólo en deudas de los Estados de la eurozona, según el Banco Central Europeo. La decisión colectiva diaria de esos mercados puede ahora derrumbar Gobiernos, dictar políticas y someter a pueblos. El drama, además, es que estos nuevos “amos del mundo” no sienten ninguna preocupación por el bien común. La solidaridad no es su problema. Menos aún la preservación del Estado de bienestar. La única racionalidad que los motiva es la codicia. Especuladores y banqueros, movidos por la avidez, llegan a comportarse como mafias, con mentalidad de aves de rapiña. Y con una impunidad casi total. Desde que, en 2008, estalló la crisis –en gran parte causada por ellos–, ninguna reforma seria ha conseguido reglamentar los mercados, ni meter en vereda a los banqueros. Y a pesar de todas las críticas formuladas contra la “irracionalidad del sistema”, el comportamiento de muchos actores financieros sigue siendo igual de cínico. Es evidente que los bancos representan un papel clave en el sistema económico. Y que sus actividades tradicionales –estimular el ahorro, dar crédito a las familias, financiar las empresas, impulsar el comercio– son constructivas. Pero desde la generalización, en los años 1990-2000, del modelo del “banco universal”, que añadió toda clase de actividades especulativas y de inversión, los riesgos para los ahorradores se han multiplicado así como los fraudes, los engaños y los escándalos. Recordemos, por ejemplo, uno de los más desvergonzados, protagonizado por el poderoso banco de negocios estadounidense Goldman Sachs que hoy domina el universo financiero. En 2001, ayudó a Grecia a maquillar sus cuentas para que Atenas cumpliese los requisitos y pudiese ingresar en el euro, la moneda única europea. Pero en menos de siete años, aquella fullería se descubrió y la realidad estalló como una bomba. Consecuencia: “Casi un continente sumido en la crisis de la deuda; un país, Grecia, expoliado y de rodillas; recesión, despidos masivos, pérdida de poder adquisitivo para los trabajadores; reestructuraciones y sacrificios de los beneficios sociales; planes de ajuste y miseria” (1). ¿Qué sanciones recibieron los autores de tan nefasto engaño? Mario Draghi, ex vicepresidente de Goldman Sachs para Europa, al corriente por tanto del fraude, fue premiado con la presidencia del Banco Central Europeo (BCE)… Y Goldman Sachs cobró en recompensa, por el maquillaje de las cuentas, 600 millones de euros… Confirmando así un principio: en materia de grandes estafas organizadas por los bancos, la impunidad es la regla. Lo pueden confirmar los miles de ahorradores españoles que compraron acciones de Bankia el día en que esta entidad salió a Bolsa. Se sabía que no tenía ninguna credibilidad y que el valor de su acción, según las agencias de calificación, ya estaba a un paso del bono basura… Los ahorradores confiaron en Rodrigo Rato, presidente entonces de Bankia y ex director general del Fondo Monetario Internacional (FMI), quien no dudó en afirmar el 2 de mayo de 2012 (cinco días antes de dimitir ante la presión de los mercados y poco antes de que el Estado tuviese que inyectar en la ­entidad 23.500 millones de euros para evitar su quiebra): “Estamos en una situación de mucha robustez desde el punto de vista de solvencia y también desde el punto de vista de liquidez” (2)… Cierto es que, menos de un año antes, en julio de 2011, Bankia había superado aparentemente las “pruebas de resistencia” realizadas por la European Banking Authority (EBA) a las 91 mayores entidades financieras de Europa. Bankia había obtenido un Core Tier I Capital (capital de máxima resistencia) del 5,4% (3), frente a un mínimo exigido del 5% en una situación de máximo estrés. Lo cual da una idea de la incompetencia e ineptitud de la EBA, organismo europeo encargado de garantizar la solidez de nuestros bancos… Otras personas que pueden testimoniar sobre la desfachatez de los banqueros son las víctimas, en España, del “escándalo de las participaciones preferentes”. Un fraude que afecta a más de 700.000 ahorradores que han perdido sus economías. Se les hizo creer que adquirían algo parecido a un depósito a plazo fijo… Pero las participaciones preferentes son un producto financiero que no está cubierto por el fondo de garantía de los bancos. Éstos no están obligados –si no poseen liquidez– a devolver el capital inicial, ni los intereses generados. Este timo también ha revelado que los ahorradores españoles víctimas de engaños bancarios no pueden contar con la protección del Banco de España o de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) (4). Ni, obviamente, con la del Gobierno que sigue ayudando masivamente a la banca mientras su política de recortes y austeridad castiga en permanencia a la ciudadanía. Para ayudar al sistema bancario español, Mariano Rajoy solicitó a la Unión Europea un crédito de hasta 100.000 millones de euros. Entretanto, los bancos españoles siguen favoreciendo la huida masiva de capitales… Se estima que, hasta septiembre pasado, 220 000 millones de euros se habían fugado oficialmente de España (5) … Una suma más de dos veces superior al crédito solicitado a Europa para salvar el sistema bancario español… Pero no terminan aquí los escándalos. Podríamos recordar que, estos últimos meses, los fraudes bancarios no han cesado. El banco HSBC fue acusado de blanquear el dinero de la droga y de los narcotraficantes mexicanos. El JP Morgan se lanzó a especulaciones desmedidas asumiendo inauditos riesgos que le acarrearon pérdidas de 7.500 millones de euros, arruinando a decenas de clientes. Igual le sucedió a Knight Capital que perdió más de 323 millones de euros en una sola noche a causa de un error de un programa informático de especulación automática por ordenador… Pero el escándalo que más está irritando, a escala mundial, es el del Libor. ¿De qué se trata? La Asociación de Banqueros Británicos propone cada día un tipo interbancario llamado “London interbank offered rate” o Libor por sus siglas en inglés. El cálculo de esa tasa lo realiza la agencia Reuters la cual, diariamente, pregunta a dieciséis grandes bancos a qué tipo de interés están obteniendo créditos. Y establece una media. Como es el tipo al que se prestan dinero los principales bancos entre ellos, el Libor se convierte en una referencia fundamental de todo el sistema financiero mundial. En particular, sirve para determinar, por ejemplo, los tipos de las hipotecas de las familias. En la zona euro, el equivalente del Libor se llama Euribor y se calcula sobre la base de la actividad de unos sesenta grandes bancos. En el mundo, el Libor influye sobre unos 350 billones de euros de créditos… Cualquier variación –por mínima que sea– de ese tipo puede tener una incidencia colosal. ¿En qué consistió el fraude? Varios bancos (de los que sirven de referencia para establecer el Libor) se concertaron entre ellos y decidieron mentir sobre sus tipos, manipulando de ese modo el Libor y todos los contratos derivados, o sea los créditos a los hogares y a las empresas. Y eso durante años. Las investigaciones han demostrado que una decena de grandes bancos internacionales –Barclays, Citigroup, JP Morgan Chase, Bank of America, Deutsche Bank, HSBC, Crédit Suisse, UBS (Union des Banques Suisses), Société Générale, Crédit Agricole, Royal Bank of Scotland– se organizaron para manipular el Libor. Este enorme escándalo demuestra que la delincuencia se halla en el corazón mismo de las finanzas internacionales. Y que, probablemente, millones de familias pagaron sus hipotecas a unas tasas indebidas. Muchas tuvieron que renunciar a sus viviendas. Otras fueron expulsadas de ellas por no poder pagar unos créditos artificialmente manipulados (6)… Una vez más, las autoridades encargadas de velar por el buen funcionamiento de los mercados hicieron la vista gorda. Nadie ha sido sancionado, aparte de cuatro compinches (7). Todos los bancos implicados siguen haciendo negocios. ¿Hasta cuándo las democracias podrán soportar esa impunidad? En 1932, en Estados Unidos, Ferdinand Pecora, un hijo de emigrantes italianos que llegó a ser fiscal de Nueva York, fue nombrado por el presidente Herbert Hoover para investigar la responsabilidad de los bancos en las causas de la crisis de 1929. Su informe fue abrumador. Propuso el término de “banksters” para calificar a los “banqueros gángsteres”. Sobre la base de ese informe, el presidente Franklin D. Roosevelt decidió proteger a los ciudadanos de los riesgos de la especulación. Sancionó a toda la banca imponiéndole el “Glass-Steagal Act” y estableciendo (hasta 1999) una incompatibilidad entre dos tipos de actividades: los bancos de depósitos y los bancos de inversión. ¿Qué gobierno europeo de la zona euro tomará una decisión semejante?

jueves, 1 de noviembre de 2012

INDIGNAD@S: DESOBEDECER A LA INJUSTICIA (Artículo en Attac; www.attac.es)

No será este un plácido y melancólico otoño cualquiera. El ambiente está tan denso que parece que pueda cortarse con un cuchillo. Más pobreza, más paro, más hambre, más recortes, más desahucios… son las consecuencias para millones de personas de la “salida” a la crisis por la que apuesta el Gobierno de Mariano Rajoy. Más indignación, más malestar y más desobediencia es la respuesta en la calle. Hay, sin embargo, una situación social contradictoria. El potencial de lucha es más fuerte que nunca y la salsa puede cuajar en cualquier momento en forma de una nueva oleada de movilizaciones, otra nueva sacudida social. Aunque al mismo tiempo, pesan las tendencias a la fragmentación y a la dispersión. Campañas y movimientos sociales adolecen de poca capacidad de iniciativa. Las elites económicas y políticas, por su parte, frente a una crisis económica, social, política, ecológica sin precedentes, han optado por apretar el acelerador. Y al mismo ritmo que la prima de riesgo sube, los recortes se intensifican y llegar a final de mes se convierte en “misión imposible” para miles de familias, especialmente en la periferia de la Unión Europea. La crisis clarifica las cosas. Las cortinas de humo se esfuman. Al capitalismo se le ha caído la careta. Consignas del movimiento del 15M como “esto no es una crisis es una estafa”, “nos somos mercancías en manos de políticos y banqueros”, “no debemos no pagamos”… se han extendido socialmente ante la profundidad de la crisis, la impunidad de quienes nos han conducido hasta aquí y la connivencia política con la que cuentan. Se expande cada vez más una conciencia anticapitalista difusa, todavía frágil. Hemos visto gritar en las plazas y en las manifestaciones: “Hoy empieza la revolución” o “No es la crisis, es el capitalismo”. Y el desafío reside en llenar colectivamente de contenido programático y estratégico este malestar social e indignado. Ser capaces de dibujar poco a poco un esbozo de proyecto alternativo de sociedad y de cómo alcanzarlo y profundizar así el alcance y la consistencia del rechazo creciente al mundo actual. De lo legal y lo legítimo La intensificación de la crisis, junto con la dificultad para conseguir victorias concretas, ha empujado a una creciente radicalización. Desde la emergencia del 15M, la ocupación de plazas, de viviendas vacías, de bancos e incluso de supermercados se ha convertido en una práctica frecuente. Y lo más importante: estas acciones han contado con un importante apoyo social. La desobediencia civil ha empezado a recuperar el espacio público. Y es que frente a leyes y prácticas injustas, la única opción es desobedecer. Ocupar una vivienda es considerado ilegal pero en un país donde cada día se desahucian a 517 familias, mientras se calcula que hay entre tres y seis millones de pisos vacíos, tal vez sea ilegal pero es de una legitimidad absoluta. Entrar en un supermercado como Mercadona y llevarse sin pagar nuevo carros de la compra con alimentos básicos para dárselos a quienes más lo necesitan, como hicieron los militantes del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), puede ser ilegal, pero lo que debería ser “delito” es que más de un millón de personas pasen hambre en el Estado español cuando los supermercados tiran diariamente toneladas de comida y que empresarios como Juan Roig, propietario de Mercadona, amasen una de las principales fortunas del país pagando precios de miseria al campesinado y explotando los derechos laborales. Por el contrario, cuantas prácticas de la banca son legales (la estafa de las preferentes, especular con la vivienda, dejar a familias en la calle e hipotecadas de por vida, etc.) pero profundamente ilegítimas. Y deberían ser estos banqueros, y los políticos que les apoyan, quienes dieran explicaciones frente a los tribunales por dichas prácticas. En el mundo al revés donde vivimos: en la cárcel los pobres y en la calle los ricos. Afortunadamente cada vez más gente empieza a ser consciente de ello. Tijeras vs porras Y ante a este aumento de la respuesta social en la calle, parcialmente, el miedo ha empezado a cambiar de bando. De aquí la escalada represiva contra quienes luchan con el objetivo de acallar la protesta y separar al núcleo duro de los activistas de la opinión pública en general. Aunque dicha estrategia les está resultando más difícil de lo que esperaban, debido a la profundidad de la crisis, la deslegitimación del gobierno y el importante apoyo con el que cuenta la movilización social. Multas por un total de seis mil euros para los estudiantes de la Primavera Valenciana, más de cien personas detenidas en Catalunya desde la huelga general del 29 de marzo, apertura por parte del gobierno catalán de una página web para delatar a manifestantes, sanciones de más de 300 euros por protestar contra las preferentes, dos jóvenes pierden un ojo por el uso de pelotas de goma en la manifestación de la huelga general en Barcelona. Suma y sigue. Esta es la otra cara de los recortes, la otra cara de las tijeras, es la cara de la represión y la violencia del Estado. Se repite la receta: a menor estado social mayor estado penal. La latinoamericanización de la periferia europea no sólo se da a nivel económico sino, también, a nivel punitivo. Aunque tomemos nota: la represión es, a la vez, un símbolo de debilidad de quienes nos gobiernan, que al no poder aplicar sus políticas por “las buenas” las acaban aplicando por “las malas”. La maquinaria de la austeridad arrasa con todo lo que encuentra, pero es un gigante con pies de barro. Un cartel en un centro social decía: “cuando los de abajo se mueven los de arriba se tambalean”. Así es. Bye bye matrix Y despertamos de Matrix. Nos intentaron hacer cómplices cuando no culpables de esta situación de crisis, nos dijeron, por activa y por pasiva, que habíamos “vivido por encima de nuestras posibilidades”.Y el discurso caló. Mentira. Quién durante años ha vivido por encima de sus posibilidades ha sido el capital financiero y especulativo que hizo negocio con el territorio y la vivienda (aeropuertos sin aviones, infraestructuras faraónicas vacías, millones de pisos sin utilizar…), que regaló crédito fácil a miles de familias. Son estos quienes ahora tienen que pagar por la crisis que han creado, sus responsables. Mantras repetidos una y otra vez como “la deuda se paga o se paga” empiezan a resquebrajarse. ¿A quiénes beneficia esta deuda? ¿Quién la contrajo? ¿Para qué? ¿Quién debe pagarla? Son preguntas que el movimiento indignado ha colocado encima de la palestra. El pago de la deuda implica una transferencia sistemática de recursos de lo público a lo privado y en su nombre se llevan a cabo privatizaciones, recortes, ajustes y, en definitiva, se transfiere el coste de la crisis a la mayor parte de la población. La deuda pública aumenta, en buena medida, porqué se opta por salvar a los bancos (Catalunya Caixa, Banco de Valencia, NovaCaixaGalicia…) en vez de salvar a las personas. Se socializaron las pérdidas con el dinero de todos. La estafa de la crisis se ha convertido en una realidad para muchas personas. Y éste es el primer paso para cambiar las cosas. Abrir los ojos al Matrix cotidiano que no nos deja ver la realidad y despertar de la prisión virtual que es la ideología del capital.