CUIDEMOS EL MEDIOAMBIENTE

CUIDEMOS EL MEDIOAMBIENTE
NUESTRO ENTORNO, FUNDAMENTAL. NO NOS OLVIDEMOS DE LAS TRES "R": RECICLAR, REUTILIZAR, REDUCIR. SEAMOS GENTE CIVICA, NO ENSUCIEMOS NI CONTAMINEMOS. UTILICEMOS EL TRANSPORTE PUBLICO SIEMPRE QUE PODAMOS. CORRAMOS LA VOZ DE QUE EL PLANETA DEBE CUIDARSE Y PROTEJERSE, EN TODOS LOS ASPECTOS. NO MALGASTEMOS NI DESPILFARREMOS ENERGIA. CUIDEMOS Y RESPETEMOS EL MEDIOAMBIENTE

sábado, 23 de octubre de 2010

¿QUE PASA EN CATALUNYA? Artículo de Vicenç Navarro en Attac; www.attac.es)


Durante 23 años Catalunya estuvo gobernada por una coalición de dos partidos (CiU), uno liberal y otro cristianodemócrata, cohesionados por una ideología –el pujolismo– que constituía un nacionalismo esencialista fundado por Jordi Pujol y enraizado en el nacionalismo conservador que históricamente ha existido en Catalunya. Este tipo de nacionalismo ha necesitado para su reproducción al nacionalismo españolista, de carácter también esencialista, que, con el jacobismo que le caracteriza, producía suficiente munición para poder movilizar a las bases del nacionalismo conservador catalán. En los debates de la televisión pública catalana (TV3) –abusivamente controlada por CiU durante el periodo pujolista–, las voces invitadas para presentar el punto de vista de España eran siempre portavoces de aquel nacionalismo esencialista jacobino, como la Cope, que originaban respuestas indignadas de las audiencias de tales medios contra España.

Estos dos nacionalismos, que se necesitaban el uno al otro para reproducirse, tenían dos características opuestas. El nacionalismo español había sido victorioso en las guerras habidas en suelo español. Era el nacionalismo de conquista, con características racistas. Su día nacional era el 12 de octubre (el Día de la Hispanidad, que se llamaba también el Día de la Raza), que celebraba la conquista y genocidio de la población indígena en América Latina. Su jacobismo continuaba siendo un pilar fundamental de tal proyecto político-cultural, insensible al reconocimiento de la pluralidad de naciones y regiones en España, exigiendo una uniformidad considerada amenazante por los nacionalismos periféricos, como el catalán.

El nacionalismo esencialista catalán, sin embargo, había sido derrotado y su fiesta nacional (el 11 de septiembre) recordaba una derrota militar. Esto justificaba su victimismo (de elevada rentabilidad política), el cual perduró, pues se asentó en una base real: no sólo en el anticatalanismo jacobino promovido por el nacionalismo esencialista español, sino en la existencia de un déficit fiscal al cual el nacionalismo catalán le atribuía todos los retrasos en infraestructura, tanto física como social, en Catalunya. Este déficit era real. En 2003, era la causa de que un ciudadano en Catalunya tuviera 965 euros menos per cápita de lo que le hubiera correspondido si no hubiera habido tal déficit. Era una cantidad importante, pero insuficiente, sin embargo, para explicar el enorme retraso de gasto público social en Catalunya, el cual hubiera requerido un gasto de 2.735 euros per cápita más de los que se gastaba para alcanzar el nivel que le correspondería en la UE-15 por su nivel de desarrollo económico.

En realidad, la mayor causa de este enorme déficit era la alianza de clases que se había desarrollado a nivel del Estado español entre los promotores de ambos nacionalismos conservadores. CiU y PP fueron responsables de las mayores rebajas de impuestos que España haya tenido durante la época democrática. Esta reducción durante el periodo 1996-2004 contribuyó a la enorme subfinanciación del Estado del bienestar de España, incluyendo el de Catalunya. No fue, pues, el conflicto de naciones, sino la lucha de clases, la responsable de aquel enorme retraso social (lucha de clases que se silenció en los medios de información de mayor difusión, dominados por ambos nacionalismos). La burguesía, pequeña burguesía y clase media de renta alta tenían un enorme poder, tanto en España como en Catalunya (y continúan teniéndolo), resultado de una Transición inmodélica que mantuvo un Estado con escasísima vocación redistributiva. España y Catalunya son los países que tienen mayores desigualdades en la UE-15.

El nacionalismo esencialista español tiene una base popular, con amplio apoyo en grandes sectores de la clase trabajadora española, que han sido sensibles al argumento que confunde igualdad de derechos para todos los españoles con uniformidad. El éxito del PP y de UPyD se basa, precisamente, en la influencia que 40 años de dictadura tuvieron en reproducir la imagen de una España uniforme, homogénea y centrada en Madrid. Tal situación, sin embargo, no se produjo con el nacionalismo esencialista catalán, pues grandes sectores de la clase trabajadora en Catalunya son inmigrantes de otras partes de España y de habla castellana, poco sensibles al pujolismo. De ahí que tal tipo de nacionalismo no tuvo este arraigo popular en los centros urbanos de Catalunya. De ello se deriva que la abstención de la clase obrera era esencial para la victoria de CiU en las elecciones autonómicas.

Esta situación comenzó a cambiar, sin embargo, con el cambio de Gobierno catalán en 2003, estableciéndose el gobierno tripartito de izquierdas, victoria basada en un programa de claro corte socialdemócrata, el más progresista que haya existido en Catalunya desde 1939. Esta izquierda tenía una visión distinta de Catalunya, en realidad opuesta a la de CiU, pues su base social y los intereses de las clases que representaba eran distintos a los de CiU. En realidad, los que defendieron la identidad catalana con más ahínco durante la dictadura fueron estas izquierdas. Todos los dirigentes del Gobierno Tripartito habían luchado en contra de la dictadura. La mayoría de los dirigentes del Gobierno nacionalista no lo habían hecho, con algunas excepciones, como la del presidente Pujol.

La visión de Catalunya de las izquierdas era distinta a la de CiU, pues no era una visión esencialista, sino orientada a mejorar el bienestar de las clases populares. El gasto público social creció muy notablemente, reduciéndose el enorme déficit que tenía Catalunya con el promedio de la UE-15. Durante estos años, Catalunya ha visto las reformas más sustanciales en los distintos sectores del Estado del bienestar que hayan ocurrido en los últimos 70 años. Y, sin embargo, estos datos apenas se conocen. Los medios de información y persuasión de mayor difusión en Catalunya centraron toda la atención mediática en el tema nacional, ignorando y/u ocultando el tema social. El conflicto de nacionalidades se ha utilizado por ambos bandos para ocultar los intereses comunes de clase que ambos nacionalismos esencialistas representan.

jueves, 21 de octubre de 2010

SEGUIMOS ADELANTE, A PESAR DE TODO



A pesar de todo (crisis económica, conflictos, peleas, violencia doméstica, guerras, discusiones, problemas varios, pobreza, insolidaridad, egoismos, intereses contrapuestos, avaricias que rompen los sacos, etc...) seguimos adelante, como la vida misma, continuamos respirando, que es una de las poquitas cosas que nos une a todos los seres humanos del planeta llamado Tierra. Sí, se debe tratar de "disfrutar" de la vida como mejor se pueda ¿Por qué se nos ha metido en esta "crisis", quizás por intereses ya planeados y planificados? Porque las clases trabajadoras estaban avanzando demasiado en su "estado del bienestar", quizás, o porque el planeta se estaba sobrepoblando mucho y se debía hacer algo para "reorientar" ese factor, o tal vez porque algunos financieros, banqueros, poderosos, capitalistas y algunos más, se pusieron a "jugar" con algunos dineros, probando y experimentando con productos que después resultaron "nocivos", peligrosos y que, junto al estallido de la "burbuja inmobiliaria" en algunos paises y aspectos como el de tener que pagar asuntos variados, por ejemplo el haberse metido tanto en las guerras de Irak y Afganistan (con todos sus gastos militares, estratégicos, logísticos, etc...) han provocado los colapsos y bloqueos, puede que también interesados, para repercutir así en el pensamiento global de la gente, con el consecuente temor, pánico, miedo, situación de estres, depresión, decepción, frustración, etc. que conlleva a los conflictos multihumanos y así, la gente se va devorando entre sí. Además está el asunto medioambiental y de supervivencia ¡Que los bosques corren peligro! ¡Que escasea el agua! ¡Y la alimentación para tanta gente! ¡Las materias primas se agotan! ¿Qué hacemos?... Y los ricos, muy ricos, mientras, con parte de sus fortunas inmensas en paraisos fiscales, o en Suiza, siguen con su tren de vida, derrochando dinero en cruceros, joyas, multiviajes, fiestas por todo lo alto, caprichos, regalos, caprichitos, regalitos, etc... Y la Iglesia Católica, con el Papa viajando por el mundo tan tranquilo (dentro de poco estará en Barcelona, y se pagaran más de 700.000 euros para cubrir el "evento") Eso sí, a pesar de la crisis profunda económica y tanta gente en paro y demás problemas, no he escuchado a nadie del catolicismo decir ni mu para ayudar con sus dinerales que tienen a carros, capazos y trailers enteros, pero sí que van enseguida contra asuntos como el aborto ¿Qué hacemos? ¿Neoliberalismo...? ¿Ese es el camino correcto? Yo creo que no. Todos esos "poderosos" que nos estan intentando empujar quizás hacia un nuevo "Estado Feudal" con salarios cada vez más bajos, con la gente pasandolo mal y casi deseando muchas de esas personas no haber nacido (para qué... para pasarlo tan mal, con hambre, miserias, violencia, delincuencia, avaricias, corrupciones, explotación de todo tipo, asquerosidades humanas de baja estofa) No, no y no. Hace falta una Gran Revolución para echar a "esos" que han provocado esta gran crisis y evolucionar, no solo economicamente sino políticamente, socialmente, psicologicamente, culturalmente y espiritualmente hacia un mundo justo, equilibrado, solidario, competente, de buena calidad, sin guerras ni conflictos, sin hambre ni miserias, con cuidado del Medioambiente y mucha igualdad en todos los ambitos (al alza, no a la baja, por supuesto) Aprendiendo, progresando, evolucionando... Seguiremos adelante.

sábado, 2 de octubre de 2010

ESPAÑA VA MAL (Artículo de Le Monde Diplomatique)


Se acabó la paz social. La huelga general del pasado 29 de septiembre contra la reforma laboral decidida por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero constituye la apertura de una temporada social probablemente agitada.
El Gobierno ha prometido presentar al Congreso, antes de final de año, un nuevo proyecto de ley que pretende elevar de 65 a 67 años la edad legal de jubilación y ampliar el periodo de cómputo, para fijar la cuantía de la pensión, de los últimos 15 años de vida activa a los últimos 20... Sumado a la reforma laboral y al decretazo de mayo pasado que rebajó el salario de los funcionarios, congeló las pensiones y recortó los gastos en obras públicas, este proyecto acrecienta la ira de las organizaciones sindicales y de buena parte de los asalariados.
De antemano, el Presidente del gobierno ha presentado sus decisiones como irrevocables: "Al día siguiente de la huelga general -alardeó en Tokio el 1 de septiembre- seguiremos con la misma actitud". Lo cual incita a los sindicatos a prever ya nuevas jornadas de protesta.
En su intransigencia, el Ejecutivo español sigue el modelo de otros gobiernos europeos. En Francia, a pesar de tres recientes movilizaciones masivas contra la reforma de las pensiones, el presidente Nicolas Sarkozy ha reiterado que no modificará la ley. En Grecia, seis huelgas generales en seis meses han sido desoídas por el Primer Ministro Yorgos Papandreu.



Amparándose en el principio de que, en democracia, la política se decide en el Parlamento y no en la calle, estos dirigentes ignoran el desconsuelo de amplias categorías sociales obligadas a recurrir a la huelga o a la manifestación callejera, expresiones de la democracia social, para reflejar su malestar específico (1). Actuando de ese modo, tales gobiernos yerran. Se comportan como si la legitimidad electoral se impusiese sobre las demás formas de legitimidad y de representación, y en particular sobre la legitimidad de la democracia social (2). En cualquier caso, esa inflexible actitud puede alentar a las masas descontentas, en una segunda etapa, a rechazar el diálogo social y a buscar un enfrentamiento frontal.
Sobre todo que, desde mayo pasado con el anuncio del brutal plan de ajuste, el disgusto de una parte importante de la sociedad española no ha parado de exacerbarse (3). Entre los casi cinco millones de desempleados, los trabajadores precarios, los jóvenes sin empleo, las mujeres asalariadas, los pequeños funcionarios y las familias de todos ellos se extiende la convicción de que el Ejecutivo los ha sacrificado.
Al mismo tiempo, a través del fondo de rescate bancario, el gobierno transfería a las instituciones bancarias y de ahorros (responsables de la burbuja inmobiliaria) hasta 90.000 millones de euros... No contemplaba aumentar significativamente la fiscalidad de las rentas más altas, ni crear un impuesto sobre las grandes fortunas, ni reducir los presupuestos de defensa (unos 8.000 millones de euros anuales), ni la financiación de la Iglesia católica (unos 6.000 millones de euros), ni tan siquiera la partida presupuestaria de la Casa Real (casi 9 millones de euros)...
Lo que desazona a muchos ciudadanos es la certeza de que el Ejecutivo ha adoptado esas medidas regresivas contra los asalariados, más que por convicción, por dictado de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional. Y por presión de los mercados financieros que, bajo amenaza de no invertir, exigen una caída de los salarios y una reducción del nivel de vida. De hecho, así lo reconoció ante un grupo de inversores japoneses el propio Presidente Zapatero: "Estamos abordando -confesó- las reformas que más preocupan a los inversores internacionales" (4). Y ante los máximos directivos de los principales bancos de negocios y fondos de inversión de Estados Unidos repitió que esas medidas las adoptaba "para que los inversores y los mercados valoren la firme determinación que tengo de hacer que la economía española sea competitiva" (5).
La reforma laboral no tiene ninguna relación con el recorte del déficit público ni con la reducción de los presupuestos del Estado, principales exigencias de los mercados financieros. Pero como el gobierno no puede devaluar la moneda para estimular las exportaciones, decidió favorecer el desplome de los salarios para ganar en competitividad.
Lo peor es que tan desacertadas medidas tienen pocas garantías de éxito. Los datos del paro registrados en agosto pasado, con la reforma ya en vigor, demuestran que el 93,4% de los contratos realizados fueron temporales... O sea, la precariedad continúa dominando el mercado laboral. La única diferencia es que ahora, a los empresarios, el despido les resulta más barato.
Después de la crisis de los años 1990, el paro tardó trece años en reducirse al nivel medio europeo; en una época en que la tasa de crecimiento era muy fuerte y España recibía masivamente fondos estructurales europeos. Hoy, con esta reforma laboral y con una previsión de raquítico crecimiento de larga duración, "el empleo en España -según la economista estadounidense Carmen Reinhart- no recuperará los niveles de 2007 hasta... 2017" (6).
Entretanto, rechazado por sus propios electores, este gobierno habrá perdido probablemente el poder y cedido la dirección del país a la oposición conservadora y populista. Generalmente es lo que ocurre -lo vimos en Alemania, Reino Unido y más recientemente en Suecia- cuando los partidos de izquierda reniegan de sí mismos y optan por políticas desvergonzadamente derechistas.