CUIDEMOS EL MEDIOAMBIENTE

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NUESTRO ENTORNO, FUNDAMENTAL. NO NOS OLVIDEMOS DE LAS TRES "R": RECICLAR, REUTILIZAR, REDUCIR. SEAMOS GENTE CIVICA, NO ENSUCIEMOS NI CONTAMINEMOS. UTILICEMOS EL TRANSPORTE PUBLICO SIEMPRE QUE PODAMOS. CORRAMOS LA VOZ DE QUE EL PLANETA DEBE CUIDARSE Y PROTEJERSE, EN TODOS LOS ASPECTOS. NO MALGASTEMOS NI DESPILFARREMOS ENERGIA. CUIDEMOS Y RESPETEMOS EL MEDIOAMBIENTE

miércoles, 30 de junio de 2010

JOSE SARAMAGO DECIA QUE SE TIENE QUE PERDER LA PACIENCIA (De artículo de José A. Pérez en Attac. www.attac.es)


“Hay que perder la paciencia”, pedía en su intervención ante la I Cita internacional de la literatura iberoamericana, en 2007, el ahora fallecido Nobel de las Letras José Saramago. Frente al neocinismo liberal que dirige de facto el mundo, pasando por encima de los gobiernos formales, “hay unas cuantas cosas que tenemos que hacer. La primera es perder la paciencia. Y manifestarlo en cualquier circunstancia”.

La prosperidad sin tasa que nos prometieron los propagandistas de la fe en los mercados financieros en la feria económica global, se ha transformado, por obra y gracia de las políticas del no intervencionismo, en un espectacular fiasco. Algo que la crisis financiera ha puesto de relieve, por si algún ingenuo todavía creía que los pájaros maman, es que lo que hay detrás de un mercado libre no es la mano invisible de la fábula smithiana, sino la más pura y dura sinvergonzonería sin fronteras.

El Poder Económico está tan crecido que se ha dejado de fábulas y ahora actúa con plena desfachatez. Aunque la causa principal de la crisis fueron los excesos cometidos por el mercado de capitales, y aunque los trabajadores no habían intervenido para nada en los desaguisados cometidos por el tinglado financiero, el mundo empresarial y sus intelectuales orgánicos exigen “reformas estructurales” en el mercado de trabajo. Un eufemismo que significa la desregulación intensa del mercado laboral y la reducción de cotizaciones empresariales. “Ha llegado la hora de que el Gobierno se conciencie de que ésta es la peor crisis por la que ha pasado el mundo occidental y, por lo tanto, ante problemas excepcionales, tome medidas excepcionales, entre ellas un abaratamiento del despido”, ha dicho el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, un empresario con un pésimo curriculum como gestor, que ha hundido varias de sus compañías. Otro incansable predicador de la reforma laboral es Miguel Ángel Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España, cargo por el que es remunerado con 200.000 euros anuales.

Estos depredadores son incansables. Pues, como demuestra el vertiginoso crecimiento del número de trabajadores que engrosan a diario las filas del desempleo, despedir en España era ya una operación bastante barata. Ahora, el Gobierno ha cedido a la presión del Poder Económico y ha presentado una “reforma del mercado de trabajo” cuya única novedad es facilitar, todavía más si cabe, el despido de trabajadores.

El asunto es tan evidente que Ignacio Camacho, un brillante comentarista de ABC, periódico de la derecha tradicional, lo sintetiza con meridiana claridad: “A fecha de hoy no consta que los empresarios se hayan lanzado a contratar masivamente al amparo de la reforma laboral —se verá en los datos mensuales del INEM—, pero sí que 335 trabajadores son ya candidatos a estrenar la nueva fórmula abaratada de despido. Sus respectivas empresas —Saunier Duval, PTM, SMA y Troquenor— han presentado esta semana expedientes de regulación acogiéndose al ambiguo mantra de los «resultados negativos», en algún caso retirando previamente la solicitud efectuada bajo la reglamentación antigua; los gerentes de recursos humanos han deducido con impecable lógica que no tienen por qué pagar 45 días si el flamante decreto ley les permite abonar sólo 20. Esos 335 asalariados van a ser las primeras víctimas, el primer parte de bajas, de un marco legal que acaso acabe a medio plazo facilitando la creación de empleo, pero sin género de dudas va a contribuir en primera instancia a destruirlo.”

Nos predican las virtudes del trabajo, nos invitan a entrar en sus empresas, para luego despedirnos a capricho. En las condiciones de precariedad que nos anuncian, habría que replantearse seriamente si merece la pena seguir recurriendo al trabajo asalariado como medio de ganarse la vida.

Hay que perder la paciencia.

viernes, 25 de junio de 2010

ATTAC PROPONE NACIONALIZAR LAS CAJAS Y CREAR UNA BANCA PUBLICA

Extracto de un artículo de Attac (www.attac.es) interesante para la sociedad en su conjunto:

Propuesta de nacionalización de las cajas de ahorros

ATTAC alerta de que las fusiones de las cajas de ahorro son el paso previo a su privatización y de que se convertirán en el botín de la gran banca privada. En contra de ese proceso y las fusiones que están empezando a producirse, apela a la responsabilidad para “salvar” estas entidades.

ATTAC defiende la reconstrucción de una banca pública bajo criterios “éticos, sociales y participativos”, que conserve la presencia de los representantes políticos “legítimamente elegidos” pero que se guíe por “comportamientos radicalmente democráticos” y cuente con “contrapoderes” que eviten que se conviertan “en simples instrumentos partidistas”.

Pero este modelo no debe reproducir los viejos esquemas de la banca pública, sino basarse en una confederación de bancos públicos, en la que cada uno conserve su autonomía, pero que actúen como cómplices. Deben tomar como referencia la llamada banca ética, y trabajar “sin afán de lucro, de forma transparente”, con obra y responsabilidad social y comprometidos con financiación de la actividad productiva.

Además, ATTAC deja claro que esta nueva banca pública no tiene que considerarse competencia de la banca privada, que puede seguir existiendo pero con una regulación más estricta que impida, por ejemplo, que como ocurre ahora con las cajas de ahorro utilicen los paraísos fiscales para sus negocios.

Carlos Martínez alerta contra el desmantelamiento del Estado del Bienestar

En su intervención, el presidente de ATTAC España, Carlos Martínez, recordó que el proceso de reestructuración de las Cajas de Ahorros que tiene previsto concluir en junio dejará tan sólo unas 15 entidades, desde las cerca de 50 iniciales, en parte gracias al sistema institucional de protección o SIP, que supone, a su juicio, un instrumento para privatizar las entidades. Con la entrada de capital privado –mediante el sistema de cuotas participativas-, continuó, “la banca privada” logrará al final “el botín que tanto tiempo llevan deseando”.

Martínez declaró que su organización lleva diez años hablando de la “dictadura de los mercados y el casino económico del neoliberalismo”, conceptos que sólo ahora están calando entre la opinión pública y llamó a la “reconquista de la democracia en el terreno económico”. También reclamó a los Gobiernos que “por una vez tengan la valentía de gobernar para las personas”, aún siendo consciente de que esto no ocurrirá si la ciudadanía no lo exige.

Además, denunció que el Gobierno español “ha sido derrotado, sin combatir, por los mercados” y que, con su propuesta de reforma laboral, ha abierto “la batalla contra la negociación colectiva y los derechos de los trabajadores” que estaba “en el programa oculto” del PP y en el ya conocido de la CEOE.

En este sentido, el presidente de ATTAC España instó a los sindicatos españoles a que sean “más valientes y sinceros” en su denuncia de lo que llamó “las grandes mentiras” en que se han convertido gran parte de las explicaciones actuales sobre la crisis económica, vertidas en buena parte por los ámbitos “neoliberales”, muy criticados por los organizadores del acto y a los que éstos atribuyen la intención de desmontar el Estado del Bienestar europeo.

Juan Torres López denuncia a la banca por la paralización de la economía y el crédito

Juan Torres, miembro del Consejo Científico de ATTAC, reprochó a los gobiernos, incluido el español, que impulsen “medidas económicas sin fundamento científico” desde planteamientos falsos como que el principal problema de la economía son las pensiones, el gasto público o el mercado de trabajo.

Aún asumiendo que puede haber dificultades en esos ámbitos, insistió en que todas ellas son el resultado de una crisis provocada por un sistema financiero “concebido para que la banca y especuladores ganen cada día más dinero” y que ha optado por “la paralización de la economía y el crédito” después de “desviar el ahorro a la especulación financiera”.

En este punto, acusó directamente al gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, por hacer una “gravísima e irresponsable dejación de sus funciones” y contribuir a un “auténtico latrocinio” al no velar por que se “restablezca el flujo de financiación” y convirtiéndose en “cómplice de la banca”.

“El gobernador del Banco de España es un activista más de la patronal y de los bancos privados, seguramente en la confianza de que, como algunos de sus antecesores, cuando acabe su mandato acabe colocado en alguno de los consejos de administración de la banca privada o en la patronal bancaria”, sentenció.

CONCLUSION:
Lo público bien gestionado, bien llevado y con gente honesta y honrada, funciona bien y es mucho mejor para la gente, sobretodo para las clases trabajadoras, los pensionistas, los estudiantes, la sanidad, la investigación y el desarrollo, etc...

domingo, 20 de junio de 2010

¿RECHAZAR LA POLITICA? (Artículo de Juan Torres López de Attac España. www.attac.es)

Veo a mi alrededor que cada vez más gente rechaza “la política” y el espacio de los poderes representativos. Dicen que todos los “políticos” son iguales, que la política es simplemente corrupción, que la democracia no funciona porque los poderes públicos están al servicio de los negocios o de los ricos…?

Es evidente que eso es verdad en muchísimas ocasiones por no decir que siempre, que la actividad política se ha convertido en una cloaca y que la representación de los intereses ciudadanos a través de los actuales sistemas de representación es apenas una caricatura, que no se puede hablar verdaderamente de democracia cuando no hay igualdad de oportunidades, cuando se permite que los bancos y grandes empresas financien ilegalmente a los partidos. ?Todo eso es verdad en la inmensa mayoría de los casos. Y no me extraña realmente que mucha gente reaccione frente a eso con desilusión y rechazo. Es más, me gustaría que el rechazo hacia todo eso fuese mucho más generalizado, ruidoso y potente.?

Pero lo que me preocupa es que frente a esa situación el rechazo tome la forma que justamente le interesa a los responsables de todo eso. Y me extraña especialmente que esa actitud tan equivocada se produzca en muchas personas de gran prestigio intelectual y a las que se les supone gran capacidad de análisis.

Me parece efectivamente que frente a esa corrupción y frente a la degeneración de la democracia y de los espacios de la política y del poder representativo mucha gente reacciona con la misma tautología con que lo hacen los liberales frente al mal funcionamiento que tantas veces tiene el sector público. Los liberales dicen “como el estado funciona mal, que se privatice todo”. Es una tautología porque es evidente que la única o mejor alternativa a un mal sector público no es un sector público inexistente sino uno que funcione bien. Sobre todo, cuando sabemos que su existencia es fundamental para que se garanticen derechos humanos esenciales.

Pues bien, mucha gente reacciona así frente a la corrupción política: como muchos de los actuales políticos profesionales se venden, son corruptos, como el sistema de participación no es bueno, como las elecciones están hechas para que las ganen los grandes… ¡dejemos de tomar parte en la vida política!?

Yo creo que eso es justamente lo que van buscando los corruptos y los que corrompen, los que enmierdan la democracia para sacar adelante sus intereses por la puerta trasera, los que vician los mecanismos de representación, los que privatizan la vida política. Y me parece que lo que deberíamos hacer es justamente lo contrario, no dejarles ese espacio, imponer un modo diferente de ejercer la política. Ellos mismos ensucian la vida pública y política para que la gente se desentienda de toda esa porquería.

Si yo fuera un gran banquero, el dueño de grandes multinacionales, uno de esos grandes inversores que lleva su dinero a los paraísos fiscales y que se desentiende de los impuestos y de las necesidades sociales, que solo busca ganar cada vez más dinero (en fin, espero que eso no me pase nunca), lo que procuraría sería que los políticos fuesen corruptos, yo mismo los compraría y trataría de potenciar a los más malvados y sinvergüenzas y haría todo lo posible para convencer a la gente de que la política es cosa de miserables y de malvados para que le dieran la espalda y así pudiera seguir haciendo mis cosas sin que nadie me echara la vista encima.

Por eso es por lo que yo creo que los Botín y compañía, todo ese tipo de gentes responsables de cómo está el mundo y la vida pública, se parten de la risa cuando ven que frente a todo lo que pasa en la política la gente dice que ya no va a votar, que todos los políticos son unos sinvergüenzas y que todo lo que suene a política es una porquería, que eso no tiene nada que ver con ellos… ? Yo creo que tendríamos que darles un disgusto grande y dedicarnos a la vida pública, hacer política en serio y decirles de una vez a todos esos sinvergüenzas que se quiten de aquí y que no sigan usurpando el lugar que es de la ciudadanía y no suyo.

¿QUIEN GOBIERNA? (Artículo de Alberto Garzón Espinosa de Attac España. www.attac.es)

Desde el inicio de la crisis fueron muchos los que insistían en que no se trataba sólo de una crisis de naturaleza financiera. Teníamos que hablar, más en propiedad, de una crisis que lo era también de naturaleza ecológica, cultural y política. Y poco a poco estamos viendo cómo los hechos no hacen sino confirmar aquellas sugerentes ideas que invitaban a salir del economicismo dominante en los últimos años.

Efectivamente, una de las víctimas más graves de esta crisis está siendo la democracia, en todas sus formas, y pocos apuestan ya por su posible recuperación a corto plazo. La democracia está siendo duramente golpeada y violada, una y otra vez, al mismo paso que están avanzando las ideas neoliberales en todas partes del mundo occidental.

Sin embargo, esto no es nada nuevo. Por el contrario, la democracia siempre ha estado subyugada por la economía. Lo que ahora está variando es la claridad con la que eso se percibe. Decía José Saramago hace unos años que vivíamos en una burbuja democrática, fuera de la cual no había democracia. Habríamos estado viviendo en un mundo de democracia ficticia en el que en realidad todas las decisiones de importancia la tomaban organismos ajenos al control de la ciudadanía, como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o los Bancos Centrales. Todo podía funcionar mientras el ciclo económico a ello favoreciera. Sólo algunos radicales creíamos que esas palabras eran ciertas y reflejaban el estado real de las cosas. Hoy, en cambio, esas son ideas que uno puede leer todos los días en los principales periódicos de España.

Los instrumentos de política económica fueron regalados, hace ya mucho tiempo, a instancias supranacionales que, como la Unión Europea, están configuradas de una forma profundamente antidemocrática. Los bancos centrales se independizaron de las preferencias de la ciudadanía y se convirtieron en bastiones del poder financiero. Las preferencias de los bancos centrales y los organismos internacionales han sido desde entonces las preferencias de las entidades financieras y de las multinacionales, no de los ciudadanos que les dan soporte. Algunos políticos, como el ex primer ministro alemán Oskar Lafontaine y fundador del partido Die Linke, se negaron a aceptar ese estado de las cosas y cambiaron de trinchera. Algunos países enteros, como Suecia, se negaron en bloque a vender su soberanía al capital financiero y se mantuvieron al margen del engendro que se desarrollaba con la Unión Europea. La mayoría de gobiernos, sin embargo, continuó esa deriva antidemocrática junto con una ciudadanía dormida y drogada por el consumismo y la falta de educación política y económica.

Los años han pasado y este estado de las cosas ha evolucionado. Albert Einstein sostenía que la crisis agudiza el ingenio, y sin duda así es, pero las crisis también tienen otra propiedad: la de revelar la naturaleza profunda de los actores que en ella están involucrados. Saca a la luz todo aquello que no podía verse con facilidad antes. Y eso es precisamente lo que está ocurriendo hoy en día. Estamos viendo la verdadera naturaleza antidemocrática de los organismos internacionales y del capital financiero en su conjunto y, no nos olvidemos, de los economistas que bailan al son de aquellos.

Las preferencias de la gente les importan un bledo, por ser claros, tanto al capital financiero como a sus representantes en la tierra. Ellos saben que no importa que un partido político llegue al poder, porque en realidad ese no es el poder. El poder lo tienen ellos y lo utilizan como quieren. Los gobiernos quedan, de facto, convertidos en vulgares símbolos de algo que no existe pero en lo que es necesario creer para que nada se desmadre.

Y en este estado de las cosas la sociedad se convierte en una burla de gran simpleza. El capital financiero (instituciones financieras, organismos internacionales y grandes fortunas) ordenan y ponen las manos para recibir sus millonarias remuneraciones. Los economistas liberales asesoran y se sienten los verdaderos amos del mundo, desideologizados y estrictamente técnicos, al servicio de lo que es mejor para el pueblo pero sin el pueblo. Los gobiernos obedecen y tratan de disimular que esa subordinación nace de sus propias decisiones pasadas, cuando vendieron la democracia a precio de saldo. Los partidos políticos estafan a sus votantes y los militantes más honrados abandonan las filas. Los medios de comunicación, al servicio de sus accionistas, controlan que la información sea excesiva, sesgada y confusa para que, al fin y al cabo, todo continue sin grandes sobresaltos. Y la ciudadanía percibe todo esto, sin necesidad de estudiar Políticas o Economía, y con una mezcla de resignación y rabia abandona la Política, con mayúsculas, para dar paso al caos y al “que venga lo que Dios quiera”.

Lo que yo creo, sin embargo, es que no va a ser lo que Dios quiera sino lo que quieran unas personas de carne y hueso muy bien posicionadas, mientras que por otro lado dudo mucho de la capacidad de esas personas para construir una sociedad estable.

sábado, 12 de junio de 2010

¿Hace falta otro tipo de liderazgo?...

A continuación, incluyo un texto extraído del artículo de Fernando Moreno Bernal en ATTAC (Justicia Económica Global; www.attac.es) que me parece muy conveniente leer y reflexionar sobre todo lo que dice ya que creo, es muy interesante. No puede ser que nos dominen los especuladores, neoliberales, ricachones egocentristas que lo que quieren es que volvamos a ser sus criados, esclavos, servidores, fieles y tontitos aborregados que se plegan a sus normas dictatoriales ultraconservadoras y siempre favoreciendo, cómo no, a los que ya tienen muchísimo de todo, para que lo conserven y lo aumenten a costa de que los demás trabajemos para ellos y nos empobrezcamos cada vez más. Y parte del artículo dice esto:

La carencia de crédito a la actividad productiva la causante del déficit

La causa que debilita a nuestro sistema financiero es la debilidad del sistema productivo sobre el que se asienta. El crédito a pesar de todas las ayudas, avales y créditos puestos a su disposición sigue sin llegar apenas a las pymes y a las familias. Se ha salvado a los grandes bancos privados permitiéndole que sigan especulando, y se ha arrastrado al cierre a miles de pequeñas y medianas empresas al cerrarle el crédito. El paro disparado y la caída de ingresos públicos en IVA e IRPF hacen bajar el superávit del 2% hasta el déficit del 11,4%. No han sido las medidas de apoyo a la actividad que Zapatero adoptó (3,6% del déficit en 2009) sino la carencia de crédito a la actividad productiva la causante del déficit (9,8% del total en 2009). La carencia de banca pública en España es la principal causa de nuestra situación junto a los fundamentalistas del mercado, los neoliberales.

A pesar de ello el sistema financiero español afronta un grave problema de insolvencia por la suma de las crisis del sector inmobiliario, el incremento de la morosidad en el pago de hipotecas de las familias, la crisis de ingresos del sector público, y la pérdida de calidad de la deuda pública española y de otros Estados soberanos en los mercados financieros que deprecia el valor de los Bancos poseedores de las mismas. El sistema financiero español, bancos y Cajas, tienen que renovar antes de finalizar 2010 en torno a 85.000 millones de euros. No se sabe si lo podrán hacer, a qué precio, ni cuantas entidades tendrán que desaparecer al no conseguirlo. Tan sólo se habla de los 25.000 millones de euros que el Reino de España tiene que renovar en Julio, pero mucho más grave es la situación de la banca privada.

A todo esto hay que añadir las tensiones y contradicciones que están estallando en el sistema financiero y político internacional a medida que nos acercamos a la reunión en Toronto del G-20. En la zona euro se ha roto el eje Francia-Alemania por la respuesta a dar ante los ataques al euro. Las tensiones entre la zona euro y EE UU-Gran Bretaña se acrecientan, así como con el BRIC. Los aliados en la OTAN se distancian por el ataque de Israel a Turquía y a más de treinta países, y la respuesta a darle.

Necesidad de un firme liderazgo político desde la izquierda

La salida automática de la crisis, basada en el crecimiento del PIB a lo largo de 2010, que nos vendían hace apenas cuatro meses, sobre la estrategia de cuatro ejes se ha transformado en una cuestión de supervivencia ante los “insaciables mercados” sin salida visible en el tiempo. En un momento de agudización de las contradicciones el consenso en torno al “interés nacional” es la trampa para la paralización de la respuesta de clase necesaria. No cabe el punto intermedio entre los dos sectores sociales antagónicos. Por ello, el capital internacional, nacional y sus políticos reclaman las “reformas estructurales” ya sin consenso.

La actual crisis marca un nuevo tiempo que exige fundamentalmente un firme liderazgo político desde la izquierda que movilice y organice a la sociedad dando confianza con la visión de un futuro esperanzador a conquistar, a construir entre todos. Liderazgo político cooperativo y compartido con diálogo social, que eluda caer en la trampa del “consenso” con la derecha, que ha sido el mecanismo utilizado y exigido desde los medios de comunicación y otros aparatos del Estado para paralizar y neutralizar las posibles acciones progresistas del Gobierno Zapatero en su segunda legislatura. Consenso que no es sino chantaje e imposición política de los conservadores como se vio en la anterior legislatura con la renovación del Consejo General del Poder Judicial y la del Tribunal Constitucional aún pendiente, y que volvemos a ver de nuevo en la actual legislatura con las demandas de la patronal que han paralizado el pacto social durante dos años, y que lejos de resolver el problema social provocado por la crisis del sistema financiero tan sólo aspiran a dar una vuelta de tuerca más en la explotación y precarización del trabajo asalariado, así como en consolidar su poder dentro de la relación laboral ante el más que previsible escenario de agudización de los conflictos laborales.

La prioridad no es el déficit sino el empleo y la actividad productiva. El reto fundamental es desarrollar al máximo las capacidades y el bienestar de la ciudadanía, desarrollar al máximo el capital humano, organización y bienestar social. Para ello hay que enfrentarse con decisión firme a los especuladores en lugar de intentar inútilmente contentarlos aceptando sus exigencias.

Hoy 9 de Junio se cumple un mes de la reunión del ECOFIN que acordó los planes de ajuste en la eurozona. El índice del IBEX 35 está en 8.802,70 a las 14,25h., muy por debajo del que había en aquella fecha tras el derrumbe del día anterior. Así no se aplaca a la manada de lobos especuladores.

¿Qué hubiera pasado si Elena Salgado en lugar de acobardarse ante las presiones alemanas hubiese pedido una recepción para reunirse a solas con los Ministros de Grecia, Italia, Irlanda y Portugal para determinar una posición común entre las que se vería declarar el impago de la deuda y exigir su renegociación? La mayor parte de esta está en manos de la banca alemana y francesa. Se les hubiese trasladado el problema a ellos, cuyos superávit son el reflejo de nuestros déficit. Alemania y Francia se hubiesen visto obligados a negociar otro ritmo y otra forma de enfrentarnos a la crisis. La negligencia y cobardía demostrada para enfrentarse a los verdaderos enemigos, el sistema financiero privado y especulador, la estamos pagando la ciudadanía europea y el propio proyecto de la UE.

Analistas del Royal Bank of Scotland calculan que de los 2,2 billones de euros que los bancos europeos y otras instituciones fuera de Grecia, España y Portugal pueden haber prestado a esos países, unos 567.000 millones son deuda gubernamental, unos 534.000 millones son préstamos a compañías no bancarias del sector privado, y aproximadamente 1 billón de euros son préstamos a otros bancos. A España y su sector privado se ha prestado 1,5 billones de euros, en comparación con los 338.000 millones de euros de Grecia (“Debtors’ Prism: Who Has Europe’s Loans?”, Jack Ewing, New York Times.) Con esta situación querer aplacar a los acreedores es una misión imposible que debe llevarnos a la conciencia de que su crisis es nuestra oportunidad para hacer las cosas de forma distinta. No hay que resolver su situación para después actuar. Es ahora cuando debemos plantear nuestras alternativas. Decir claramente que el sistema financiero es tan importante para la actividad productiva, el empleo y el bienestar de las sociedades que debe ser público y gestionado con criterios de interés general. China, Brasil, Canadá, Marruecos, etc. que disponen de banca pública no han tenido los problemas de la neoliberal zona euro. ¿Hasta cuando no se va a reconocer que es el fundamentalismo neoliberal de adoración al mercado la raíz de todos los problemas? Que la economía va a colapsar si no nos renuevan los créditos, si nos negamos a pagar. Ya ocurrió en Argentina y otros lugares y aún no saben explicar como se recuperaron tan rápido. Nosotros si. Rompieron con el FMI, el BM y con el pensamiento neoliberal.

Zapatero cuídate de tus asesores más próximos, porque somos millones de personas quién pagaremos con nuestro bienestar y el futuro de nuestros descendientes. No se trata de una cuestión electoral ni de tener visión de Estado ¿Quién es Bernardino León Gross, sionista neoliberal, actual Secretario General de la Presidencia del Gobierno de Zapatero, que ocupa el puesto similar al ocupado por Raph Emmanuel en el Gobierno de Obama, y como aquel miembro del Club Bilderberg? ¿Cómo llega, quién lo recomienda para ese puesto sustituyendo a Fernando Moraleda que provenía de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) y de la UGT?

Por cada técnico que recomienda las medidas neoliberales, 100 recomendamos las contrarias. ZP, escucha a tu corazón. Inauguraste tu primera legislatura retirando las tropas de Irak, y con ello te ganaste el reconocimiento de la ciudadanía española e internacional. Más del 90% de la población española estaba en contra de la decisión de Aznar y su guerra ilegal. Ahora casi otro 90% estamos en contra de las medidas de ajuste innecesarias, injustas e insuficientes. Tampoco ahora estamos equivocados. Es otra guerra: la dictadura de los especuladores contra la democracia de las personas. Y te has equivocado de bando. Tráete ahora también las tropas del bando de los criminales especuladores. Recupera el prestigio ante tu pueblo y la humanidad.

jueves, 3 de junio de 2010

EL GOBIERNO DE LOS BANCOS (Artículo de Le Monde Diplomatique)

El 10 de mayo de 2010, tranquilizados por una nueva inyección de 750.000 millones de euros en la caldera de la especulación, los tenedores de títulos de Société Générale ganaron un 23,89%. Ese mismo día, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, anunció que, por razones de rigor presupuestario, no se prorrogaría una ayuda excepcional de 150 euros a las familias en dificultades. Así, de crisis financiera en crisis financiera, crece la convicción de que el poder político ajusta su conducta a la voluntad de los accionistas. Periódicamente, democracia obliga, los representantes electos convocan a la población a privilegiar a aquellos partidos que los "mercados" preseleccionaron por su inocuidad.
La sospecha de prevaricación socava poco a poco la confianza en cada invocación al bien público. Cuando Barack Obama reprende al banco Goldman Sachs para justificar mejor sus medidas de regulación financiera, los republicanos difunden inmediatamente un spot (1) que recuerda la lista de donaciones que el Presidente y sus amigos políticos recibieron de "La Firma" en las elecciones de 2008: "Demócratas: 4,5 millones de dólares. Republicanos: 1,5 millones de dólares. Los políticos arremeten contra la industria financiera, pero aceptan los millones que les aporta Wall Street". Cuando, fingiendo su preocupación por proteger el presupuesto de las familias pobres, los conservadores británicos se oponen a que se fije un precio mínimo a las bebidas alcohólicas, los laboristas responden que se trata más bien de complacer a los dueños de los supermercados, hostiles a una medida semejante desde que convirtieron el precio de las bebidas alcohólicas en un producto gancho destinado a adolescentes fascinados por el hecho de que la cerveza pueda costar menos que el agua. Finalmente, cuando Sarkozy elimina la publicidad de los canales públicos, todos imaginan las ganancias que la televisión privada dirigida por sus amigos Vincent Bolloré, Martin Bouygues, etc. obtendrá de una situación que los exime de cualquier competencia en el reparto del botín de los anunciantes.


Este tipo de sospechas se remonta lejos en la historia. Ahora bien, muchos hechos que deberían escandalizar pero a los cuales uno se resigna se ven minimizados por un "Eso siempre ha existido". Ciertamente, en 1887 el yerno del presidente francés Jules Grévy sacaba partido de sus parientes en el Elíseo para negociar condecoraciones oficiales; a comienzos del siglo pasado, la Standard Oil daba órdenes a muchos gobernadores de Estados Unidos. Y en lo que respecta a la dictadura de las finanzas, ya en 1924 se hacía referencia al "plebiscito cotidiano de los tenedores de bonos" -los acreedores de la deuda pública de la época-, también llamados el "muro de dinero". No obstante, con el tiempo, algunas leyes regularon el papel del capital en la vida política. Incluso en Estados Unidos: a lo largo de la "era progresista" (1880-1920) y después del escándalo Watergate (1974), siempre como consecuencia de movilizaciones políticas. En cuanto al "muro de dinero", las finanzas se colocaron bajo tutela en Francia tras la Liberación. En suma, eso "siempre ha existido", pero eso también puede cambiar.

Y volver a cambiar... pero en el sentido contrario. El 30 de enero de 1976, la Corte Suprema de Estados Unidos anulaba varias disposiciones clave votadas por el Congreso que limitaban el papel del dinero en la política (fallo Buckley contra Valeo). ¿Razones invocadas por los jueces? "La libertad de expresión no puede depender de la capacidad financiera de los individuos para involucrarse en el debate público". Dicho de otro modo, regular el gasto es coartar la expresión... En enero último, este fallo se amplió hasta el extremo de autorizar a las empresas a gastar lo que quisieran para impulsar (o combatir) a un candidato.

En otros lugares, desde hace unos veinte años, entre los antiguos aparatchiks soviéticos metamorfoseados en oligarcas industriales, los empresarios chinos que ocupan un lugar destacado en el seno del Partido Comunista, los jefes del Ejecutivo, ministros y diputados europeos que preparan, a la manera estadounidense, su reconversión en el "sector privado", un clero iraní y militares paquistaníes embriagados por los negocios (2), el derrape venal se ha sistematizado. Esto influye en la vida política del planeta.

En la primavera de 1996, al término de un primer mandato muy mediocre, el presidente William Clinton preparaba su campaña de reelección. Necesitaba dinero. Para conseguirlo, tuvo la idea de ofrecer a los donantes más generosos de su partido pasar una noche en la Casa Blanca, por ejemplo en la "habitación de Lincoln". Puesto que acercarse al sueño del "Gran Emancipador" no estaba ni al alcance de los bolsillos más pequeños ni era la fantasía obligada de los más grandes, se subastaron otros placeres. Como el de "tomar un café" en la Casa Blanca con el presidente de Estados Unidos. Por lo tanto, los potenciales donantes de fondos del Partido Demócrata se encontraron con numerosos miembros del Ejecutivo encargados de regular su actividad. El portavoz del presidente Clinton, Lanny Davis, explicó ingenuamente que se trataba de "permitir a los miembros de los organismos de regulación conocer mejor los asuntos de la industria en cuestión" (3). Uno de esos "cafés de trabajo" puede haber costado miles de millones de dólares a la economía mundial, favorecido el crecimiento de la deuda de los Estados, y provocado la pérdida de decenas de millones de empleos.



"Los pobres no hacen donaciones públicas"


Así, el 13 de mayo de 1996, algunos de los principales banqueros de Estados Unidos fueron recibidos durante noventa minutos en la Casa Blanca por los principales miembros de la Administración. Junto al presidente Clinton, el secretario del Tesoro, Robert Rubin, su adjunto encargado de Asuntos Monetarios, John Hawke, y el responsable de la regulación de los bancos, Eugene Ludwig. Por una casualidad seguramente providencial, el tesorero del Partido Demócrata, Marvin Rosen, también participaba en la reunión. Según el portavoz de Ludwig, "los banqueros discutieron la legislación futura, incluidas las ideas que permitirían quebrar la barrera que separa a los bancos de las demás instituciones financieras".

Aleccionado por el crac bursátil de 1929, el New Deal había prohibido a los bancos de depósitos arriesgar imprudentemente el dinero de sus clientes, lo que obligaba luego al Estado a rescatar a esas instituciones por temor a que su eventual quiebra provocara la ruina de sus numerosos depositantes. Firmada por el presidente Franklin Roosevelt en 1933, la reglamentación, aún vigente en 1996 (ley Glass-Steagall), disgustaba fuertemente a los banqueros, preocupados por ser parte de los beneficiarios de los milagros de la "nueva economía". El "café de trabajo" tenía como objetivo recordarle ese desagrado al jefe del Ejecutivo estadounidense en momentos en que éste se preocupaba por lograr que los bancos financiaran su reelección.

Unas semanas después del encuentro, los teletipos de agencia informaron que el Departamento del Tesoro enviaría al Congreso un paquete de leyes "que cuestionaba las normas bancarias establecidas seis décadas atrás, lo que permitiría a los bancos lanzarse ampliamente en el mercado de seguros y en el sector de los bancos de negocios e inversiones". Lo que siguió es de público conocimiento. La derogación de la ley Glass-Steagall fue firmada en 1999 por un presidente Clinton reelecto tres años antes, en parte gracias a su botín de guerra electoral (4). Esta derogación atizó la orgía especulativa de los años 2000 (sofisticación cada vez mayor de los productos financieros, del tipo de créditos hipotecarios subprime , etc.) y precipitó el crac económico de septiembre de 2008.

En realidad, el "café de trabajo" de 1996 (hubo 103 del mismo tipo en el mismo periodo y en el mismo lugar) no hizo más que confirmar la fuerza de gravedad que inclinaba la balanza en el sentido de los intereses de las finanzas. Porque fue un Congreso de mayoría republicana el que enterró la ley Glass-Steagall, conforme a su ideología liberal y a los deseos de sus "mecenas"; los congresistas republicanos también recibieron dólares de los bancos. En cuanto a la Administración de Clinton, con o sin "café de trabajo", no hubiera resistido mucho tiempo a las preferencias de Wall Street: su secretario del Tesoro, Robert Rubin, había dirigido Goldman Sachs. Al igual que Henry Paulson, a cargo del Tesoro estadounidense durante el crac de septiembre de 2008. Tras haber dejado morir a los bancos Bear Stearns y Merryl Lynch -dos competidoras de Goldman Sachs- Paulson rescató a American Insurance Group (AIG), una aseguradora cuya quiebra habría afectado a su mayor acreedor... Goldman Sachs.

¿Por qué una población que no está compuesta en su mayoría por ricos acepta que sus representantes satisfagan prioritariamente las demandas de los industriales, de los abogados de negocios, de los banqueros, al punto que la política termina consolidando las relaciones de fuerza económicas en lugar de oponerles la legitimidad democrática? ¿Por qué cuando esos mismos ricos son elegidos, se creen autorizados a exhibir su fortuna? ¿Y a proclamar que el interés general requiere satisfacer los intereses particulares de las clases privilegiadas, las únicas con el poder de hacer (invertir) o impedir (deslocalizar), y a las que por lo tanto es necesario seducir ("tranquilizar a los mercados") o contener (lógica del "escudo fiscal")?

Estas preguntas llevan a evocar el caso de Italia. En ese país, uno de los hombres más ricos del planeta no se sumó a un partido con la esperanza de influir en él, sino que creó el suyo, Forza Italia, para defender sus intereses empresariales. De hecho, el 23 de noviembre de 2009, La Repubblica publicó la lista de las dieciocho leyes que favorecieron al imperio comercial de Silvio Berlusconi desde 1994, o que le permitieron escapar a las acciones judiciales. Por su parte, el ministro de Justicia de Costa Rica, Francisco Dall'Anase, ya advierte sobre una etapa posterior. La que verá en ciertos países un Estado, ya no sólo al servicio de los bancos, sino de grupos criminales: "Los carteles de la droga se apoderarán de los partidos políticos, financiarán las campañas electorales, y tomarán luego el control del Ejecutivo" (5).

A propósito, ¿qué impacto tuvo la (nueva) revelación de La Reppublica en el destino electoral de la derecha italiana? A juzgar por su éxito en las elecciones regionales de marzo último, ninguno. Todo sucede pues como si el relajamiento habitual de la moral pública hubiera inmunizado a poblaciones resignadas a la corrupción de la vida política. ¿Por qué indignarse entonces cuando los representantes se preocupan continuamente por satisfacer a los nuevos oligarcas, o por alcanzarlos en la cima de la pirámide de los ingresos? "Los pobres no hacen donaciones públicas", señalaba con bastante razón el ex candidato republicano a la presidencia John McCain, quien se convirtió en lobbista de la industria financiera.

Un mes después de su partida de la Casa Blanca, William Clinton ganó tanto dinero como en sus cincuenta y tres años de vida. Goldman Sachs le pagó 650.000 dólares por cuatro discursos. Por otro, pronunciado en Francia, cobró 250.000 dólares; esta vez, el que pagó fue el Citigroup. En el último año del mandato de Clinton, el matrimonio había declarado ingresos por 357.000 dólares; entre 2001 y 2007, sumó un total de 109 millones de dólares. Actualmente, la celebridad y los contactos adquiridos a lo largo de una carrera política se canjean sobre todo una vez que ésta carrera ha terminado. Los puestos de administradores en el sector privado o de asesor de bancos reemplazan ventajosamente un mandato popular que acaba de concluir. Y, como gobernar es prever...

Pero el "pantouflage" (6) ya no se explica únicamente por la exigencia de permanecer miembro vitalicio de la oligarquía. La empresa privada, las instituciones financieras internacionales y las organizaciones no gubernamentales conectadas a las multinacionales se convirtieron, a veces más que el Estado, en lugares de poder y de hegemonía intelectual. En Francia, el prestigio de las finanzas así como el deseo de forjarse un futuro dorado desviaron a muchos egresados de la Escuela Nacional de Administración (ENA), de la Escuela Normal Superior (ENS) o de la Escuela Politécnica de su vocación de servidores del bien público. El ex alumno de la ENA y de la ENS y ex primer ministro Alain Juppé confesó haber experimentado una tentación semejante: "Todos hemos estado fascinados, e incluso, perdón, los medios de comunicación. Los golden boys , ¡era formidable! Esos jóvenes que llegaban a Londres y que estaban allí frente a sus ordenadores y transferían miles de millones de dólares en unos instantes, que ganaban cientos de millones de euros todos los meses, ¡todo el mundo estaba fascinado! (...) No sería del todo sincero si negara que yo mismo cada tanto me decía: ‘caramba, si hubiera hecho eso tal vez hoy estaría en una situación diferente'" (7).

"Ningún arrepentimiento" en cambio para Yves Galland, ex ministro de Comercio francés, convertido en presidente de Boeing France, una empresa competidora de Airbus. Ningún arrepentimiento tampoco para Clara Gaymard, esposa de Hervé Gaymard, ex ministro de Economía, Finanzas e Industria: tras haber sido funcionaria en Bercy (sede del ministerio), y luego embajadora itinerante delegada de la Agencia Francesa de Inversiones Internacionales, se convirtió en presidenta de General Electric France. Conciencia tranquila también para Christine Albanel, que durante tres años ocupó el Ministerio de Cultura y Comunicación. Desde abril de 2010, sigue a cargo de la comunicación... pero de France Télécom.

La mitad de los ex senadores estadounidenses se convierten en lobbistas , a menudo al servicio de las empresas que habían regulado. Lo mismo sucedió con 283 ex miembros de la Administración de Clinton y 310 ex miembros de la Administración de Bush. En Estados Unidos, el volumen de negocios anual del lobbying rondaría los 8.000 millones de dólares. Suma enorme, ¡pero con un rendimiento excepcional! En 2003, por ejemplo, el impuesto sobre las ganancias obtenidas en el extranjero por Citigroup, JP Morgan Chase, Morgan Stanley y Merril Lynch se redujo del 35% al 5,25%. Precio del lobbying : 8,5 millones de dólares. Beneficio fiscal: 2.000 millones de dólares. Nombre de la norma en cuestión: "Ley para la creación de empleos estadounidenses" (8)... "En las sociedades modernas -resume Alain Minc, egresado de la ENA, asesor (a d honorem ) de Sarkozy y (asalariado) de varios grandes empresarios franceses-, se puede servir al interés general en otro lugar que no sea el Estado, como en las empresas" (9). El interés general, todo está ahí.

Esta atracción por las "empresas" (y sus remuneraciones) no ha dejado de hacer estragos en la izquierda. "Una alta burguesía se renovó -explicaba en 2006 François Hollande, entonces primer secretario del Partido Socialista francés-, en momentos en que la izquierda asumía responsabilidades, en 1981. (...) Es el aparato del Estado el que proveyó al capitalismo de sus nuevos dirigentes. (...) Provenientes de una cultura del servicio público, accedieron al estatus de nuevos ricos, dando cátedra a los políticos que los habían designado" (10). Y que fueron tentados a seguirlos.

El mal les parece tanto menor cuanto que a través de los fondos de pensiones, los fondos de inversión, etc., un sector creciente de la población encadenó, a veces sin quererlo, su destino al de las finanzas. Actualmente, es posible defender a los bancos y a la Bolsa fingiendo preocuparse por la viuda sin recursos, por el empleado que compró acciones para mejorar su salario o garantizar su jubilación. En 2004, el ex presidente George W. Bush basó su campaña de reelección en esa "clase de inversores". The Wall Street Journal explicaba: "Cuanto más accionistas son los electores, más apoyan las políticas económicas liberales asociadas a los republicanos. (...) El 58% de los estadounidenses tiene una inversión directa o indirecta en los mercados financieros, frente al 44% hace seis años. Ahora bien, en todos los niveles de ingresos, los inversores directos son más proclives a declararse republicanos que los no inversores" (11). Se entiende que Bush haya soñado con privatizar las jubilaciones.

"Esclavos de las finanzas desde hace dos décadas, los Gobiernos sólo se volverán contra éstas si los agreden directamente hasta el punto de que les parezca intolerable", anunciaba el mes pasado el economista Frédéric Lordon (12). El alcance de las medidas que Alemania, Francia, Estados Unidos y el G-20 tomarán contra la especulación en las próximas semanas dirá si la humillación cotidiana que "los mercados" infligen a los Estados, y la cólera popular que aviva el cinismo de los bancos, despiertan en los gobernantes, cansados de ser tratados como lacayos, la poca dignidad que les queda.