Blog de Roberto Gutiérrez, en el cual habrá temas sociales, científicos, culturales, espirituales y otros que me parezcan interesantes y que puedan aportar granitos de arena.
CUIDEMOS EL MEDIOAMBIENTE
NUESTRO ENTORNO, FUNDAMENTAL. NO NOS OLVIDEMOS DE LAS TRES "R": RECICLAR, REUTILIZAR, REDUCIR. SEAMOS GENTE CIVICA, NO ENSUCIEMOS NI CONTAMINEMOS. UTILICEMOS EL TRANSPORTE PUBLICO SIEMPRE QUE PODAMOS. CORRAMOS LA VOZ DE QUE EL PLANETA DEBE CUIDARSE Y PROTEJERSE, EN TODOS LOS ASPECTOS. NO MALGASTEMOS NI DESPILFARREMOS ENERGIA. CUIDEMOS Y RESPETEMOS EL MEDIOAMBIENTE
jueves, 22 de octubre de 2009
Ante todo, dignidad
En estas semanas en las que aparecen casos de corrupción, estafas, robos, engaños, etc., nos sentimos indignados pero, además de denunciarlo y criticar todo eso y exigir justicia, pienso que debemos seguir dando ejemplo, siendo gente honesta y honrada, haciendo las cosas tal y como deben ser concebidas etica y moralmente correctas, positivamente, para así, a partir de nuestro entorno inmediato, intentar extender la idea de que el mundo puede funcionar mucho mejor en todos los ambitos de la vida, en los asuntos diarios, con la familia, las amistades, en el trabajo, aquí y allá, siendo coherentes con lo que hacemos, colaborando siempre que se pueda y activamente para una existencia llena de dignidad.
sábado, 10 de octubre de 2009
MANIFIESTO POR EL AVANCE DE LA INVESTIGACION
Aquí teneis un manifiesto escrito por científicos e investigadores españoles después de saber que en los Presupuestos Generales del Estado estan previstos recortes en I+D, lo cual me parece grave ya que el avance y desarrollo de la sociedad en su conjunto depende mucho del progreso que nos da la investigación en cualquiera de sus modalidades. Sin más, os transcribo ese manifiesto para que lo leais y lo hagais saber a más gente. Esperemos que recapaciten y no recorten en algo tan fundamental y necesario.
Manifiesto por el avance de la investigación:
La investigación y la innovación son cruciales para el desarrollo y el bienestar de la sociedad. Especialmente en
estos momentos difíciles, cuando la crisis nos ha demostrado el fracaso del modelo económico, muchos países
han lanzado importantes paquetes de refuerzo e incentivación de la investigación. Se es consciente de que la
inversión en investigación produce un retorno muy superior, y que este esfuerzo adicional en este momento
repercutirá muy positivamente en unos años, ayudando a dejar muy atrás las consecuencias de la crisis.
Por el contrario, en España, a raíz de las primeras aproximaciones a un recorte presupuestario en I+D, un grupo
de investigadores de todo el estado decidimos coordinarnos para redactar un manifiesto conjunto. Una vez
publicado el borrador de presupuestos, y a la espera de su aprobación parlamentaria, nos gustaría hacer constar
nuestra opinión al respecto.
Los serios recortes a los centros, que rondan el 10%, unidos a la reducción de presupuesto para el MICINN, nos
hacen temer por el futuro de la investigación en nuestro país que, pese a los recientes esfuerzos gubernamentales,
es más precaria de lo que debería. La prestigiosa revista "Nature" publicó el pasado año una editorial
refiriéndose a una nueva "Edad de plata" para la investigación española, alabando este cambio de rumbo
estratégico, indispensable para el crecimiento económico y como sociedad. Todos estos esfuerzos pueden
diluirse rápidamente si se materializan los anunciados recortes presupuestarios.
Una caída tan importante en la financiación sólo puede gestionarse mediante reducciones de plantilla y el cierre
de diferentes centros que, de hecho, no han conseguido renovar su financiación para 2010. Al margen de esta
curiosa ironía presupuestaria, que fomenta el empleo pero a su vez provoca la destrucción de puestos de trabajo
ya existentes, la pérdida de capital humano puede causar una catástrofe en nuestra economía a medio plazo.
El sector de la investigación sufre de un problema muy característico, y es que cuando una innovación es
suficientemente relevante como para cambiar el mundo, pasa automáticamente a absorberse por la sociedad que,
agradecida, se apropia de ella. Ejemplos como internet y las comunicaciones móviles, los avances en terapias
genéticas y medicina, automatizaciones de procesos, descubrimientos neurológicos, abaratamiento de los
alimentos y técnicas de cultivo, entre otros, nos han hecho olvidar que el ser humano vivió durante muchos miles
de años sin este bagaje cultural.
Es más, todo el dinero invertido en investigación no sólo revierte en la ciudadanía en forma de mejoras sociales,
sino también económicas. Las patentes y bienes intelectuales inyectan un flujo de dinero de procedencia
internacional, un goteo constante de beneficios que sobrepasa con creces la inversión en innovación y la idea de
«que inventen ellos» que ha regido durante mucho tiempo la estrategia política de este país.
Por todo ello, los investigadores creemos necesaria más atención por parte del Gobiern, al que reclamamos,
como mínimo, equidad presupuestaria. Somos conscientes que en una coyuntura de crisis internacional no es
sostenible pedir grandes aumentos en la financiación, pero tememos que los actuales recortes comprometan el
futuro de la economía española que, a medio plazo, va a necesitar de sectores de futuro para salir definitivamente
de este bache y poder obtener así respeto y proyección internacional en el nuevo mundo de la investigación y
desarrollo.
Manifiesto por el avance de la investigación:
La investigación y la innovación son cruciales para el desarrollo y el bienestar de la sociedad. Especialmente en
estos momentos difíciles, cuando la crisis nos ha demostrado el fracaso del modelo económico, muchos países
han lanzado importantes paquetes de refuerzo e incentivación de la investigación. Se es consciente de que la
inversión en investigación produce un retorno muy superior, y que este esfuerzo adicional en este momento
repercutirá muy positivamente en unos años, ayudando a dejar muy atrás las consecuencias de la crisis.
Por el contrario, en España, a raíz de las primeras aproximaciones a un recorte presupuestario en I+D, un grupo
de investigadores de todo el estado decidimos coordinarnos para redactar un manifiesto conjunto. Una vez
publicado el borrador de presupuestos, y a la espera de su aprobación parlamentaria, nos gustaría hacer constar
nuestra opinión al respecto.
Los serios recortes a los centros, que rondan el 10%, unidos a la reducción de presupuesto para el MICINN, nos
hacen temer por el futuro de la investigación en nuestro país que, pese a los recientes esfuerzos gubernamentales,
es más precaria de lo que debería. La prestigiosa revista "Nature" publicó el pasado año una editorial
refiriéndose a una nueva "Edad de plata" para la investigación española, alabando este cambio de rumbo
estratégico, indispensable para el crecimiento económico y como sociedad. Todos estos esfuerzos pueden
diluirse rápidamente si se materializan los anunciados recortes presupuestarios.
Una caída tan importante en la financiación sólo puede gestionarse mediante reducciones de plantilla y el cierre
de diferentes centros que, de hecho, no han conseguido renovar su financiación para 2010. Al margen de esta
curiosa ironía presupuestaria, que fomenta el empleo pero a su vez provoca la destrucción de puestos de trabajo
ya existentes, la pérdida de capital humano puede causar una catástrofe en nuestra economía a medio plazo.
El sector de la investigación sufre de un problema muy característico, y es que cuando una innovación es
suficientemente relevante como para cambiar el mundo, pasa automáticamente a absorberse por la sociedad que,
agradecida, se apropia de ella. Ejemplos como internet y las comunicaciones móviles, los avances en terapias
genéticas y medicina, automatizaciones de procesos, descubrimientos neurológicos, abaratamiento de los
alimentos y técnicas de cultivo, entre otros, nos han hecho olvidar que el ser humano vivió durante muchos miles
de años sin este bagaje cultural.
Es más, todo el dinero invertido en investigación no sólo revierte en la ciudadanía en forma de mejoras sociales,
sino también económicas. Las patentes y bienes intelectuales inyectan un flujo de dinero de procedencia
internacional, un goteo constante de beneficios que sobrepasa con creces la inversión en innovación y la idea de
«que inventen ellos» que ha regido durante mucho tiempo la estrategia política de este país.
Por todo ello, los investigadores creemos necesaria más atención por parte del Gobiern, al que reclamamos,
como mínimo, equidad presupuestaria. Somos conscientes que en una coyuntura de crisis internacional no es
sostenible pedir grandes aumentos en la financiación, pero tememos que los actuales recortes comprometan el
futuro de la economía española que, a medio plazo, va a necesitar de sectores de futuro para salir definitivamente
de este bache y poder obtener así respeto y proyección internacional en el nuevo mundo de la investigación y
desarrollo.
jueves, 8 de octubre de 2009
La prensa diaria se muere (Artículo de Le Monde Diplomatique)
El siniestro es descomunal. Decenas de diarios están en quiebra. En Estados Unidos ya han cerrado no menos de ciento veinte. Y el tsunami golpea ahora a Europa. Ni siquiera se salvan los otrora "rotativos de referencia": El País en España, Le Monde en Francia, The Times y The Independent en el Reino Unido, Corriere della Sera y La Repubblica en Italia, etc. Todos ellos acumulan fuertes pérdidas económicas, derrumbe de la difusión y hundimiento de la publicidad (1).
El prestigioso New York Times tuvo que solicitar la ayuda del millonario mexicano Carlos Slim; la empresa editora de The Chicago Tribune y Los Angeles Times , así como la Hearst Corporation, dueña del San Francisco Chronicle, han caído en bancarrota; News Corp, el poderoso grupo multimedia de Rupert Murdoch que publica Wall Street Journal , ha presentado pérdidas anuales de 2.500 millones de euros...
Para recortar gastos, muchas publicaciones están reduciendo su número de páginas; el Washington Post cerró su prestigioso suplemento literario Bookworld ; el Christian Science Monitor decidió suprimir su edición de papel y existir sólo en Internet; el Financial Times propone semanas de tres días a sus redactores y ha cercenado drásticamente su plantilla.
Los despidos son masivos. Desde enero de 2008 se han suprimido 21.000 empleos en los periódicos estadounidenses. En España, "entre junio de 2008 y abril de 2009, 2.221 periodistas han perdido su puesto de trabajo" (2).
La prensa escrita diaria de pago se halla al borde del precipicio y busca desesperadamente fórmulas para sobrevivir. Algunos analistas estiman obsoleto ese modo de información. Michael Wolf, de Newser , vaticina que el 80% de los rotativos norteamericanos desaparecerán (3). Más pesimista, Rupert Murdoch pronostica que, en el próximo decenio, todos los diarios dejarán de existir...
¿Qué es lo que agrava tan letalmente la vieja delicuescencia de la prensa escrita cotidiana? Un factor coyuntural: la crisis económica global que provoca una mengua de la publicidad y una restricción del crédito. Y que, en el momento más inoportuno, ha venido a acrecentar los males estructurales del sector: mercantilización de la información, adicción a la publicidad, pérdida de credibilidad, bajón de suscriptores, competencia de la prensa gratuita, envejecimiento de los lectores...
En América Latina se añaden a esto las necesarias reformas democráticas emprendidas por algunos Gobiernos (Argentina, Ecuador, Bolivia, Venezuela) contra los "latifundios mediáticos" de grupos privados en situación de monopolio. Lo cual desencadena, contra esos Gobiernos y sus Presidentes, una sarta de calumnias difundidas por los despechados medios de comunicación dominantes y sus cómplices habituales (en España: el diario El País , que de paso carga contra el Presidente José Luis Rodríguez Zapatero) (4).
La prensa diaria sigue practicando un modelo económico e industrial que no funciona. El recurso de construir grandes grupos multimedia internacionales, como se hizo en los años 1980 y 1990, ya no sirve frente a la proliferación de los nuevos modos de difusión de la información y del ocio, vía Internet o los teléfonos móviles (5).
Paradójicamente, nunca han tenido los diarios tanta audiencia como hoy. Con Internet, el número de lectores ha crecido de manera exponencial (6). Pero la articulación con la Red sigue siendo desdichada. Porque establece una injusticia al obligar al lector de kiosco, el que compra el diario, a subvencionar al lector de pantalla que lee gratuitamente la edición digital (más extensa y amena). Y porque la publicidad en la versión de la web no cunde, al ser mucho más barata que en la versión de papel (7). Pérdidas y ganancias no se equilibran.
Dando palos de ciego, los rotativos buscan desesperadamente fórmulas para afrontar el hipercambio, y sobrevivir. Siguiendo el ejemplo de iTunes, algunos piden micropagos a sus lectores para dejarles acceder en exclusiva a las informaciones on line (8). Rupert Murdoch decidió que, a partir de enero de 2010, exigirá pago por toda consulta del Wall Street Journal mediante cualquier tecnología, ya sean los teléfonos Blackberry o iPhone, Twitter o el lector electrónico Kindle. El buscador Google está pensando en una receta que le permita cobrar por toda lectura de cualquier diario digital, y revertir una fracción a la empresa editora.
Bastarán esos parches para salvar al enfermo terminal? Pocos lo creen ( léase artículo de Serge Halimi "El combate de Le Monde diplomatique" ). Porque a todo lo anterior se suma lo más preocupante: el desplome de la credibilidad. La obsesión actual de los diarios por la inmediatez les lleva a multiplicar los errores. La demagógica solicitud al "lector periodista" para que cuelgue en la web del periódico su blog , sus fotos o sus vídeos, incrementa el riesgo de difundir engaños. Y adoptar la defensa de la estrategia de la empresa como línea editorial (cosa que hacen hoy los diarios dominantes) conduce a imponer una lectura subjetiva, arbitraria y partidaria de la información.
Frente a los nuevos "pecados capitales" del periodismo, los ciudadanos se sienten vulnerados en sus derechos. Saben que disponer de información fiable y de calidad es más importante que nunca. Para ellos y para la democracia. Y se preguntan: ¿dónde buscar la verdad? Nuestros asiduos lectores conocen (una parte de) la respuesta: en la prensa realmente independiente y crítica; y, obviamente, en las páginas de Le Monde diplomatique en español .
El prestigioso New York Times tuvo que solicitar la ayuda del millonario mexicano Carlos Slim; la empresa editora de The Chicago Tribune y Los Angeles Times , así como la Hearst Corporation, dueña del San Francisco Chronicle, han caído en bancarrota; News Corp, el poderoso grupo multimedia de Rupert Murdoch que publica Wall Street Journal , ha presentado pérdidas anuales de 2.500 millones de euros...
Para recortar gastos, muchas publicaciones están reduciendo su número de páginas; el Washington Post cerró su prestigioso suplemento literario Bookworld ; el Christian Science Monitor decidió suprimir su edición de papel y existir sólo en Internet; el Financial Times propone semanas de tres días a sus redactores y ha cercenado drásticamente su plantilla.
Los despidos son masivos. Desde enero de 2008 se han suprimido 21.000 empleos en los periódicos estadounidenses. En España, "entre junio de 2008 y abril de 2009, 2.221 periodistas han perdido su puesto de trabajo" (2).
La prensa escrita diaria de pago se halla al borde del precipicio y busca desesperadamente fórmulas para sobrevivir. Algunos analistas estiman obsoleto ese modo de información. Michael Wolf, de Newser , vaticina que el 80% de los rotativos norteamericanos desaparecerán (3). Más pesimista, Rupert Murdoch pronostica que, en el próximo decenio, todos los diarios dejarán de existir...
¿Qué es lo que agrava tan letalmente la vieja delicuescencia de la prensa escrita cotidiana? Un factor coyuntural: la crisis económica global que provoca una mengua de la publicidad y una restricción del crédito. Y que, en el momento más inoportuno, ha venido a acrecentar los males estructurales del sector: mercantilización de la información, adicción a la publicidad, pérdida de credibilidad, bajón de suscriptores, competencia de la prensa gratuita, envejecimiento de los lectores...
En América Latina se añaden a esto las necesarias reformas democráticas emprendidas por algunos Gobiernos (Argentina, Ecuador, Bolivia, Venezuela) contra los "latifundios mediáticos" de grupos privados en situación de monopolio. Lo cual desencadena, contra esos Gobiernos y sus Presidentes, una sarta de calumnias difundidas por los despechados medios de comunicación dominantes y sus cómplices habituales (en España: el diario El País , que de paso carga contra el Presidente José Luis Rodríguez Zapatero) (4).
La prensa diaria sigue practicando un modelo económico e industrial que no funciona. El recurso de construir grandes grupos multimedia internacionales, como se hizo en los años 1980 y 1990, ya no sirve frente a la proliferación de los nuevos modos de difusión de la información y del ocio, vía Internet o los teléfonos móviles (5).
Paradójicamente, nunca han tenido los diarios tanta audiencia como hoy. Con Internet, el número de lectores ha crecido de manera exponencial (6). Pero la articulación con la Red sigue siendo desdichada. Porque establece una injusticia al obligar al lector de kiosco, el que compra el diario, a subvencionar al lector de pantalla que lee gratuitamente la edición digital (más extensa y amena). Y porque la publicidad en la versión de la web no cunde, al ser mucho más barata que en la versión de papel (7). Pérdidas y ganancias no se equilibran.
Dando palos de ciego, los rotativos buscan desesperadamente fórmulas para afrontar el hipercambio, y sobrevivir. Siguiendo el ejemplo de iTunes, algunos piden micropagos a sus lectores para dejarles acceder en exclusiva a las informaciones on line (8). Rupert Murdoch decidió que, a partir de enero de 2010, exigirá pago por toda consulta del Wall Street Journal mediante cualquier tecnología, ya sean los teléfonos Blackberry o iPhone, Twitter o el lector electrónico Kindle. El buscador Google está pensando en una receta que le permita cobrar por toda lectura de cualquier diario digital, y revertir una fracción a la empresa editora.
Bastarán esos parches para salvar al enfermo terminal? Pocos lo creen ( léase artículo de Serge Halimi "El combate de Le Monde diplomatique" ). Porque a todo lo anterior se suma lo más preocupante: el desplome de la credibilidad. La obsesión actual de los diarios por la inmediatez les lleva a multiplicar los errores. La demagógica solicitud al "lector periodista" para que cuelgue en la web del periódico su blog , sus fotos o sus vídeos, incrementa el riesgo de difundir engaños. Y adoptar la defensa de la estrategia de la empresa como línea editorial (cosa que hacen hoy los diarios dominantes) conduce a imponer una lectura subjetiva, arbitraria y partidaria de la información.
Frente a los nuevos "pecados capitales" del periodismo, los ciudadanos se sienten vulnerados en sus derechos. Saben que disponer de información fiable y de calidad es más importante que nunca. Para ellos y para la democracia. Y se preguntan: ¿dónde buscar la verdad? Nuestros asiduos lectores conocen (una parte de) la respuesta: en la prensa realmente independiente y crítica; y, obviamente, en las páginas de Le Monde diplomatique en español .
jueves, 1 de octubre de 2009
Disfrutemos de la Radio y de la Música (Nos acompañan, nos entretienen, nos divierten, nos animan...)
La radio y la música son dos de mis aficiones favoritas. Disfruto cuando escucho programas interesantes tanto informativos como de cultura, de divulgación, de debate, tertulia, etc. que aportan vivencias variadas, aprendizajes, curiosidades y detalles que pueden servir para afrontar situaciones en la vida; y la música, como digo en un poema, aporta tanto a nuestras vidas ¿verdad?, porque ¿qué haríamos sin música?, no sería lo mismo ya que es una compañía perfecta para muchísimos momentos especiales, claro que sí, y todos/as tenemos nuestras músicas preferidas, y las que nos gusta escuchar en un determinado día o en otro, dependiendo de nuestro estado de ánimo.
Al contemplar la fotografía del paisaje, me pondría a escuchar música de relajación, llamada "música espiritual" del tipo chillout, suave, que me transporte, que me haga volar hacia ese magnífico bosque encantado, o con melodías celtas, o de Mike Oldfield o del grupo Enigma ¡Oh, perfecto!
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