CUIDEMOS EL MEDIOAMBIENTE

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NUESTRO ENTORNO, FUNDAMENTAL. NO NOS OLVIDEMOS DE LAS TRES "R": RECICLAR, REUTILIZAR, REDUCIR. SEAMOS GENTE CIVICA, NO ENSUCIEMOS NI CONTAMINEMOS. UTILICEMOS EL TRANSPORTE PUBLICO SIEMPRE QUE PODAMOS. CORRAMOS LA VOZ DE QUE EL PLANETA DEBE CUIDARSE Y PROTEJERSE, EN TODOS LOS ASPECTOS. NO MALGASTEMOS NI DESPILFARREMOS ENERGIA. CUIDEMOS Y RESPETEMOS EL MEDIOAMBIENTE

domingo, 29 de agosto de 2010

¿CRISIS? ¿QUE CRISIS? LOS BENEFICIOS CRECEN COMO LA ESPUMA (Artículo en Attac;www.attac.es)


Mientras los progresistas y los izquierdistas escriben sobre las «crisis del capitalismo», los productores, las empresas petrolíferas, los banqueros y casi todas las demás empresas grandes de ambos lados de la costa del Atlántico y el Pacífico no dejan de reírse camino del banco.

Desde el primer trimestre de este año los beneficios empresariales se han disparado más de un 100 por cien (The Financial Times, 10 de agosto de 2010, p. 7). En realidad, los beneficios empresariales han aumentado más que antes del inicio de la recesión en 2008 (Money Morning, 31 de marzo de 2010). Contrariamente a lo que dicen los blogueros progresistas, las tasas de beneficio aumentan, no disminuyen, sobre todo entre las empresas más grandes (Consensus Economics, 12 de agosto de 2010). La solidez de los beneficios empresariales es una consecuencia directa de las crisis agudas de la clase trabajadora, los empleados públicos y privados y las pequeñas y medianas empresas.

Con el estallido de la recesión, los grandes capitales destruyeron millones de puestos de trabajo (uno de cada cuatro estadounidenses ha estado sin empleo en 2010), obtuvieron contrapartidas de los líderes sindicales, gozaron de exenciones fiscales y recibieron subsidios y préstamos casi sin interés de los gobiernos locales, estatales y federales.

Cuando la recesión tocó fondo provisionalmente, las grandes empresas duplicaron la producción con la mano de obra existente, lo que supuso intensificar la explotación (más producción por trabajador), y redujeron costes trasladando a la clase trabajadora una cuota muy superior de los gastos de seguros sociales y pensiones con la conformidad de las autoridades sindicales multimillonarias. El resultado es que, aunque los ingresos descendieron, los beneficios aumentaron y las cuentas de resultados mejoraron (The Financial Times, 10 de agosto de 2010). Por paradójico que resulte, los consejeros delegados de las empresas han utilizado el pretexto y la retórica de las «crisis» extrayéndolos de los periodistas progresistas para impedir que los trabajadores exigieran una cuota mayor de unos beneficios rampantes, ayudados por la siempre creciente batería de trabajadores sin empleo o subempleados susceptibles de ejercer de «sustitutos» (esquiroles) en caso de huelga.

La actual expansión de los beneficios no ha repercutido en todos los sectores del capitalismo: las ganancias imprevistas se han acumulado de forma abrumadora en las empresas más grandes. En cambio, entre las pequeñas y medianas empresas se ha disparado la tasa de quiebras y de pérdidas, lo que las ha convertido en presas baratas y fáciles de adquirir para las «hermanas mayores» (The Financial Times, 1 de agosto de 2020). Las crisis del capital intermedio han desembocado en la concentración y centralización de capital y han contribuido a elevar la tasa de beneficios de las empresas más grandes.

Los errores de diagnóstico de las crisis capitalistas en que han incurrido la izquierda y los progresistas ha sido un problema permanente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, cuando nos dijeron que el capitalismo se había «estancado» y se precipitaba hacia el derrumbamiento final. Los últimos profetas del apocalipsis vieron en la recesión de 2008-2009 la quiebra absoluta y definitiva del sistema capitalista mundial. Cegados por el etnocentrismo euroamericano, no lograron apreciar que el capital asiático no ha entrado nunca en la «crisis final» y América Latina padecía una versión tibia y pasajera (The Financial Times, 9 de junio de 2010, p. 9). Los falsos profetas no acertaron a reconocer que los diferentes tipos de capitalismo son más o menos susceptibles a las crisis… y que algunas variantes suelen experimentar recuperaciones rápidas (Asia, América Latina, Alemania), mientras que otras (Estados Unidos, Gran Bretaña, Europa oriental y meridional) son más propensas a experimentar recuperaciones endebles y precarias.

Mientras Exxon-Mobile registraba un aumento de los beneficios superior al 100 por cien en el año 2010 y los fabricantes de automóviles obtenían sus mayores beneficios en los últimos años, los salarios y el nivel de vida de los trabajadores descendía y los empleados del sector público padecían recortes salariales y de plantilla masivos. Está claro que la recuperación del beneficio empresarial se basa en el recrudecimiento de la explotación de la mano de obra y en el incremento de transferencias de recursos públicos a las grandes empresas privadas. El Estado capitalista, con el Presidente demócrata Obama a la cabeza, ha transferido miles de millones de dólares al gran capital a través de operaciones de rescate directas, préstamos casi sin intereses, reducciones de impuestos y presiones a la mano de obra para que acepte salarios más bajos y retrocesos en el ámbito de la salud y las pensiones. El plan de la Casa Blanca para la «recuperación» ha superado con creces las expectativas: los beneficios empresariales se han recuperado; «sólo» la inmensa mayoría de los trabajadores se ha hundido más en las crisis.

Las predicciones fallidas de los progresistas al respecto del ocaso del capitalismo son consecuencia de haber subestimado el extremo hasta el cual la Casa Blanca y el Congreso serían capaces de saquear las arcas públicas para resucitar al capital. Subestimaron el extremo hasta el cual se había ayudado al capital para desplazar la totalidad de la carga de la recuperación de beneficios sobre las espaldas de la mano de obra. En ese aspecto, la retórica progresista sobre la «resistencia de la mano de obra» y el «movimiento sindical» reflejaban no entender que prácticamente no ha habido resistencia al retroceso de los salarios sociales y monetarios porque no existe mano de obra organizada. Lo que pasa por serlo está absolutamente anquilosado y actúa al servicio de los defensores de Wall Street del Partido Demócrata en la Casa Blanca.

Lo que revela el actual impacto desigual y no equitativo del sistema capitalista es que los capitalistas sólo pueden superar las crisis acentuando la explotación y haciendo retroceder décadas de «conquistas sociales». No obstante, el proceso en curso de recuperación del beneficio es enormemente precario porque se basa en la explotación de existencias previas, en tasas de interés muy bajas y en la reducción de los costes laborales (The Financial Times, 10 de agosto de 2010, p. 7). No se basa en inversiones privadas nuevas y dinámicas, ni en el incremento de la capacidad productiva. En otras palabras, son «conquistas caídas del cielo»; no beneficios derivados de los ingresos por un aumento de las ventas, ni por la expansión de los mercados de consumidores. ¿Cómo podría ser de otra manera, si los salarios descienden y la mano de obra desempleada, subempleada o desaparecida es superior al 22 por ciento? Sin duda, esta expansión de los beneficios a corto plazo, basada en ventajas políticas y sociales y en privilegios de poder, no es sostenible. El despido masivo de empleados públicos y la obtención de beneficios de la producción a base de intensificar la explotación de la mano de obra tienen límites… habrá que sacrificar algo. Una cosa está clara: el sistema capitalista no desaparecerá ni será sustituido a causa de su podredumbre o sus «contradicciones» internas.

sábado, 28 de agosto de 2010

LA DERECHA NO PUEDE IRSE DE ROSITAS (Artículo de Carlos Martínez en Attac; www.attac.es)


Rajoy ya ha hablado o, mejor dicho, nunca calló. Menos impuestos y menos gasto público es su fórmula para salir de la crisis del capitalismo. Es decir, más rebajas y aún más saldos para los poderosos, a pesar de las SICAV, la desaparición del impuesto de patrimonio y de las exenciones fiscales a bancos y grandes empresas ya en vigor.

Para compensar, menor gasto público; es decir, menos escuelas públicas, menos sanidad pública y más privatización económica y social. Menos gasto público significa menores cantidades económicas destinadas a protección social y a incentivar la economía productiva real y a los autónomos, así como empleos aún más precarios, pues según él hace falta una nueva reforma laboral.

La Derecha, no obstante, logrará engañar y embaucar a mucha gente humilde y a muchas y muchos autónomos, pues las políticas socioliberales del actual Gobierno del Estado le han dejado con tan poca capacidad de respuesta como de convicción, pues en la práctica le han hecho ya gran parte del trabajo sucio al PP y a los poderes reales en España: la banca, la monarquía y los ricos. El apabullante poder mediático puesto en manos de los y las poderosas hará el resto.

Por tanto la reacción será difícil, pero no imposible. Los movimientos sociales y ciudadanos debemos movilizarnos ante el 29 de Septiembre, no solo por una reforma laboral que recorta aún más derechos adquiridos, sino también en defensa del bienestar ciudadano, el espacio público, económico, cultural y político. En defensa de un nuevo modelo económico, de la justicia fiscal y de la climática. En defensa del reparto.

La confluencia con Sindicatos y entes políticos comprometidos con la defensa de los valores de la equidad, la solidaridad social y los servicios públicos es, pues, imprescindible por nuestra propia supervivencia. No es que nos estemos jugando ya solo el derecho a la salud y la educación públicas, por ejemplo: es que nos jugamos también el poder comer decentemente. Así están las cosas.

Es pues improrrogable la construcción de un espacio transformador, social y de izquierdas, para enfrentarnos a la derecha y para obligar a los y las gobernantes a no seguir cercenando derechos, defender la democracia, y a actuar con justicia fiscal y económica.

Las recetas socialdemócratas tipo “tercera vía”, actualmente vigentes, han fracasado. No frente a la derecha -que también- sino por incapacidad para satisfacer los derechos de la mayoría y no ser capaces de frenar las tropelías de los poderes económicos y políticos reales y efectivos.

Las recetas de la tercera vía, política y sindical, han limitado -y mucho- la capacidad de reacción y de movilización de las clases populares. Han desmotivado a los y las trabajadoras, han limitado -y mucho- la conciencia de clase, han rebajado y aguado el concepto republicano de ciudadanía, y nos han dejado en manos de populismos derechistas.

Por eso, hay que iniciar la repolitización y la recuperación de la acción política de las y los ciudadanos y el rearme moral y político de las y los trabajadores, de las clases populares. Desde ATTAC trabajamos con propuestas concretas, reales y asumibles de reparto. Incitamos al reparto de bienes, riqueza y reconquista de derechos y del espacio público. Apoyamos a la economía productiva y banca pública para que introduzca un cambio verdadero en las finanzas.

El Socialismo del Siglo XXI, con todas las experiencias negativas y positivas a sus espaldas, pero sobre todo con las nuevas aportaciones y realidades de los nuevos movimientos sociales, no puede basarse en la claudicación ante los mercados; es decir, ante la dictadura de los mercados. La necesaria transformación no pasa por refundar el capitalismo, sino por sustituirlo. La solución, a estas alturas de la película, no es el pacto social; ese es el problema, pues los capitales y sus fuerzas, están aprovechando la crisis económica mundial para fortalecerse en Occidente y volver a doblegar el resto del mundo, aunque esto ya lo tienen muy difícil.

Pero si que tienen algo claro: si no pueden con China, hagamos de nosotras y nosotros que sí estamos en sus manos -dicho sea con todo el respeto- chinos. Chinos en derechos y deberes. Chinos en sueldo y libertad sindical. Al menos en el concepto que de lo chino tiene un capitalista occidental y cristiano, blanco.

Por eso estamos solos en Europa y en España. Por eso el 29 debe ser una movilización social que plante cara a los capitales, los gobiernos y a las derechas, en especial la del estado español, que está ya afilando los cuchillos y no puede irse de rositas.

No debo dejar de escribir sin aportar que la óptica internacional debe ser recuperada y que ahora las clases populares europeas y norteamericanas somos también objeto de solidaridad. Por eso, apoyar a los pueblos del mundo y, de forma especial, latinoamericanos que a través de sus instituciones públicas ejecutan políticas antineoliberales, y se enfrentan a los designios de la dictadura del mercado, es tan importante, pues los necesitamos. Son necesarios para que las personas ninguneadas, explotadas, oprimidas del resto del mundo tengamos herramientas para forjar nuestras reivindicaciones y armar nuestros valores y sueños. No ver esto desde opciones progresistas y de transformación en occidente, es de una miopía rayana en la idiotez.

El 29 es el inicio. Rajoy también se debe llevar un recado. La CEOE y la banca son culpables, y en las “terceras vías” ni hay ilusión, ni posibilidades. Porque solos, la inmensa mayoría solos, que somos casi todos podemos empezar a decir basta y volver a soñar, es decir a construir.

domingo, 22 de agosto de 2010

RURALIZAR LA ECONOMIA (Artículo de Gustavo Duch en Attac; www.attac.es)


Dice Susan George en su último libro, Sus crisis, nuestras soluciones, que “todas estas crisis proceden de las mismas políticas neoliberales establecidas por los mismos actores (…). Podríamos gozar de un mundo limpio, verde, rico y justo, donde todos y todas pudiéramos vivir dignamente. A su lógica, debemos oponer la nuestra. No es tan complicado si comenzamos por invertir los términos”. Por ejemplo, y ya se ha presentado en estas páginas, frente al paradigma del crecimiento permanente como supuesto motor de desarrollo, hagamos de esta crisis la oportunidad para retroceder unos pasos del camino andado y reprogramar un decrecimiento (no forzado, como el actual) saludable para un planeta caliente.

Bajo esa misma lógica nuestra, ¿qué pasaría si volteáramos –al menos en parte– el esquema dominante que ha llevado al sector primario de la economía de encabezar hasta los años sesenta y setenta las cifras del empleo y de contribución al Producto Interior Bruto a un papel casi residual en las llamadas economías modernas? ¿Qué pasaría si se promoviera ruralizar la economía? O, tomando una propuesta concreta, ¿qué sucedería con el empleo si cuestionáramos las políticas clásicas a favor de la agricultura intensiva en petróleo, por una agricultura ecológica intensiva en mano de obra?

Para ofrecer un pequeño análisis de lo que esta propuesta significaría, tengamos en cuenta unas cifras y unos indicadores.

Cifras. Como sabemos, la población en paro está ascendiendo hasta superar el temido 20%. Mientras, la población activa agraria está en sus niveles más bajos, sin llegar al 5% en el Estado, lo que genera un vacío de pueblos y territorio muy visible por todos nosotros. En los últimos 40 años la población de los municipios de menos de 10.000 habitantes ha pasado de ser el 57% de la población española a tan solo un 23%.

Indicadores. Según datos de la organización Amigos de la Tierra, el Gobierno nos demuestra qué modelo de agricultura está diseñando para el futuro: en el año 2008, en España, se dedicaron 54,3 millones de euros a la investigación en biotecnología agraria y alimentaria (por ejemplo, la de cultivos transgénicos) y 60 veces menos a la investigación en agricultura ecológica, con tan solo 0,9 millones.

Más allá de los demostrados inconvenientes que tiene el modelo de agricultura tecnológica e industrializada (contaminación ambiental, riesgos sanitarios, competencia desleal con los países empobrecidos del Sur, etc.) veamos bajo la lógica –como dice Susan George– de generación de puestos de trabajo y de producción de alimentos los resultados de cada una de estas agriculturas. Si la comparación la hacemos entre la agricultura ecológica y la convencional (industrializada pero no transgénica) la primera demuestra –según diversos estudios internacionales– un 32% más de capacidad para generar empleo. Por ejemplo, algunos estudios han estimado que la transformación de la producción agraria de Inglaterra y Gales a ecológico supondría un 70% más de empleo en el medio rural. Los datos demuestran que la agricultura campesina y ecológica todavía genera más empleo y tejido económico si se compara con la transgénica. Mientras la agricultura transgénica en España –después de 12 años de fuertes inversiones en el único país europeo donde se permite el cultivo de transgénicos a gran escala– ha generado en torno a 1.950 puestos de trabajo (sumando los generados en las empresas biotecnológicas más los de los agricultores que utilizan maíz transgénico), la agricultura estrictamente ecológica ha generado 14.310 empleos en las empresas del sector más 35.407 productores que nos proveen de alimentos bajo este modelo respetuoso con el medio ambiente.

Es decir, el Gobierno invierte 60 veces más en un modelo de agricultura que genera 25 veces menos empleo que el que demuestra generar la agricultura a pequeña escala y ecológica. Como sabemos, además, el modelo ecológico atrae a gente emprendedora y joven hacia un medio rural despoblado, envejecido y masculinizado.

Considerar otro modelo agrario favorece también las capacidades de nuestro país de suficiencia alimentaria, disminuyendo las dependencias de alimentos importados (la Unión Europea es importadora neta de productos básicos, importa alimentos por un valor de 173.000 millones de euros, mientras que exporta alimentos por 127.000 millones de euros, según datos de la Organización Mundial del Comercio), pues como ha sido demostrado por muchos investigadores la capacidad productiva de la agricultura ecológica no es inferior a la de la agricultura química.

Añadamos pues a las bondades de la agricultura a pequeña escala y ecológica la enorme capacidad de generar empleo sostenible y necesario.

Se podrá argumentar que propuestas que vuelvan la mirada al campo, al tejido económico rural y agrario, son tan solo idealizaciones. Exacto, lo decía John Berger en el epílogo de su novela Puerca Tierra: “Sin embargo, despachar la experiencia campesina como algo que pertenece al pasado y es irrelevante para la vida moderna; imaginar que los miles de años de cultura campesina no dejan una herencia para el futuro…; todo ello es negar el valor de demasiada historia y de demasiadas vidas…”. Y un poco más allá, es despachar la posibilidad de generar una economía ruralizada, más justa, más dinámica.

miércoles, 18 de agosto de 2010

COMO OPERAR LA TRANSICION DEL VIEJO PARA EL NUEVO PARADIGMA (Artículo de Leonardo Boff en Attac; www.attac.es)


Damos por ya realizada la demolición crítica del sistema de consumo y de producción capitalista con la cultura materialista que lo acompaña. O lo superamos históricamente o pondrá en gran riesgo la especie humana.

La solución para la crisis no puede venir del propio sistema que la provocó. Como decía Einstein:”el pensamiento que creó el problema no puede ser el mismo que lo solucionará”. Estamos obligados a pensar diferente si queremos tener futuro para nosotros y para la biosfera. Por más que se agraven las crisis, como en la Eurozona, la voracidad especulativa no la enfría ni la arregla.

Lo dramático de nuestra situación reside en el hecho de que no disponemos de ninguna alternativa suficientemente vigorosa y elaborada que venga a sustituir el actual sistema. Ni por ello, debemos desistir del sueño de un otro mundo posible y necesario. La sensación que vivimos fue bien expresa por el pensador italiano Antonio Gramsci:”el viejo resiste en morir y el nuevo no consigue nacer”.

Pero por todas las partes en el mundo hay una vasta siembra de alternativas, de estilos nuevos de convivencia, de formas diferentes de producción y de consumo. Se proyectan sueños de otro tipo de geosociedades, movilizando muchos grupos y movimientos, con esperanza de que algo de nuevo podrá eclosionar en la protuberancia del viejo sistema en erosión. Ese movimiento mundial gana visibilidad en los Fórums Sociales Mundiales y recientemente en la Cúpula de los Pueblos por los derechos de la Madre Tierra, realizada en abril de 2010 en Cochabamba Bolivia.

La historia no es lineal. Ella se hace por rupturas provocadas por la acumulación de energías, de ideas y de proyectos que en un momento dado introducen una ruptura y entonces el nuevo irrumpe con vigor a punto de ganar la hegemonía sobre todas las otras fuerzas. Se instaura entonces otro tiempo y empieza una nueva historia.

Hasta que esto no ocurra, tenemos que ser realistas. Por un lado, debemos buscar alternativas para no quedar rehenes del viejo sistema y, por otro, estamos obligados a estar dentro de él, continuar y producir, sin embargo visualizar las contradicciones, para atender las demandas humanas. En caso contrario, no evitaríamos un colapso colectivo con efectos dramáticos.

Debemos, por lo tanto, andar sobre las dos piernas: una en el suelo del viejo sistema y a otra en el nuevo suelo, dando énfasis a este último. El gran desafío es como procesar la transición entre un sistema consumista que estresa la naturaleza y sacrifica las personas y un sistema de sustentación de toda vida en armonía con la Madre Tierra, con respeto a los límites de cada ecosistema y con una distribución equitativa de los bienes naturales e industriales que hubiéremos producido. Cambiando ideas en Cochabamba con el conocido sociólogo belga François Houtart, uno de los buenos observadores de las actuales transformaciones, convergemos en estos puntos para la transición del viejo para el nuevo.

Nuestros países del Sur deben en primero lugar, luchar, todavía dentro del sistema vigente, por normas ecológicas y regulaciones que preserven lo más posible los bienes y los servicios naturales o trate su utilización de forma socialmente responsable.

En segundo lugar, que los países del gran Sur, en especial Brasil, no seamos reducidos a meros exportadores de materias primas. Debemos incorporar tecnologías que den valor agregado a los productos, crear innovaciones tecnologías y orientar la economía para el mercado interno.

En tercer lugar, que exijan de los países importadores que contaminen lo menos posible y que contribuyan financieramente para la preservación y regeneración ecológica de los bienes naturales que importan.

En cuarto lugar, que instauren una legislación ambiental internacional más rigurosa para aquellos que menos respetan los preceptos de una producción ecológicamente sostenible, socialmente justa, aquellos que se relajan en la adaptación y en la mitigación de los efectos del calentamiento global y que introducen medidas proteccionistas en sus economías.

Lo más importante de todo, sin embargo, es formar una coalición de fuerzas a partir de gobiernos, instituciones, iglesias, centros de investigación y pensamiento, movimientos sociales, ONGS y todo tipo de personas alrededor de valores y principios colectivamente divididos, bien expresados en la Carta de la Tierra, en la Declaración de los Derechos de la Madre Tierra o en la Declaración Universal del Bien Común de Tierra y de la Humanidad (texto básico del incipiente proyecto de la reinvención de la ONU) y en el Bien Vivir de las culturas originarias de las Américas.

De estos valores y principios, se espera la creación de instituciones globales y, quien sabe, se organice la gobernanza planetaria que tenga como propósito preservar la integridad y vitalidad de la Madre Tierra, garantizar las condiciones del sistema-vida, erradicar el hambre, las enfermedades letales y forjar las condiciones para una paz duradera entre los pueblos y con la Madre Tierra.

martes, 3 de agosto de 2010

LA CORRUPCION DE LA DEMOCRACIA (Artículo de Le Monde Diplomatique)


El "caso Bettencourt" que zarandea Francia con su vendaval de arrestos, odios familiares, cheques ocultos, grabaciones furtivas, fechorías fiscales y donaciones ilegales al partido del Presidente Nicolas Sarkozy, está hundiendo el país en una profunda crisis moral.
Liliane Bettencourt, una de las mujeres más ricas del planeta, poseedora de una fortuna de 17.000 millones de euros y propietaria del imperio de cosméticos y perfumes L'Oréal, se halla en el epicentro de un alucinante culebrón devenido asunto de Estado. Unas conversaciones robadas en su domicilio revelaron que el ministro de Trabajo, Eric Woerth, usó de su influencia (cuando era ministro del Presupuesto, y por consiguiente responsable de la administración fiscal) para obtener que su esposa, Florence, fuese contratada por la multimillonaria -con un salario anual de 200.000 euros- para administrar su fortuna... De paso, Eric Woerth, que también era tesorero del partido del Presidente, percibió presuntamente donaciones de decenas de miles de euros (1) para financiar la campaña electoral de Sarkozy... A cambio, se sospecha que el ministro hizo la vista gorda sobre una parte del patrimonio oculto de la dueña de L'Oréal: por ejemplo, varias cuentas millonarias en Suiza y una isla en las Seychelles valorada en unos 500 millones de euros...



Este asunto, de por sí bochornoso, adquiere mayor morbo en la medida en que Eric Woerth es el encargado de conducir la dura reforma de las jubilaciones que castigará a millones de asalariados modestos. En un ambiente de fuertes tensiones sociales y de motines de desclasados en los guetos urbanos, el "caso Bettencourt" está reactivando el viejo litigio entre las elites y el pueblo común. "El clima de la sociedad, advierte el filósofo Marcel Gauchet, se halla hoy impregnado de revuelta latente y de un sentimiento de distancia radical hacia los dirigentes" (2).
Francia no es la única democracia carcomida por la corrupción de algunos políticos y por la permanente confusión que muchos de ellos mantienen entre cargos públicos y beneficios privados. Está aún fresco en las memorias el escándalo de los abusos de los gastos parlamentarios a expensas de los contribuyentes, ocurrido en el Reino Unido y que, junto con otras causas, provocó el descalabro de los laboristas en las elecciones del 6 de mayo pasado. O el de la Italia de Silvio Berlusconi en donde, casi veinte años después de la operación mane pulite que decapitó a gran parte de la clase política, la corrupción, a modo de metástasis, vuelve a extenderse ante la impotencia de una izquierda paralizada y sin ideas. El Tribunal de Cuentas italiano, en su último informe, establece que los delitos de corrupción activa de los funcionarios públicos aumentaron el año pasado en más de 150% (3). Y qué decir de España, agobiada por los múltiples casos de corrupción de cargos públicos asociados a los "señores del ladrillo" enriquecidos por las delirantes políticas urbanísticas. Sin hablar del esperpéntico "caso Gürtel" que sigue coleando.
A escala internacional, la corrupción alcanza hoy, en la era de la globalización neoliberal, una dimensión estructural. Su práctica se ha banalizado igual que otras formas de criminalidad corruptora: malversación de fondos, manipulación de contratos públicos, abuso de bienes sociales, creación y financiación de empleos ficticios, fraude fiscal, disimulo de capitales procedentes de actividades ilícitas, etc. Se confirma así que la corrupción es un pilar fundamental del capitalismo. El ensayista Moisés Naím afirma que, en los próximos decenios, "las actividades de las redes ilícitas del tráfico global y sus socios del mundo ‘legítimo', ya sea gubernamental o privado, tendrán muchísimo más impacto en las relaciones internacionales, las estrategias de desarrollo económico, la promoción de la democracia, los negocios, las finanzas, las migraciones, la seguridad global; en fin, en la guerra y la paz, que lo que hasta ahora ha sido comúnmente imaginado" (4).
Según el Banco Mundial, cada año, en el planeta, los flujos de dinero procedentes de la corrupción, de actividades delictivas y de la evasión de fondos hacia los paraísos fiscales alcanza la astronómica suma de 1,6 billones de euros... De ese montante, unos 250 000 millones corresponden al fraude fiscal realizado anualmente sólo en la Unión Europea. Reinyectados en la economía legal, esos millones permitirían evitar los actuales planes de austeridad y ajuste que tantos estragos sociales están causando.
Ningún dirigente debe olvidar que la democracia es esencialmente un proyecto ético, basado en la virtud y en un sistema de valores sociales y morales que dan sentido al ejercicio del poder. Afirma José Vidal-Beneyto, en su libro póstumo y de indispensable lectura, que cuando, en una democracia, "las principales fuerzas políticas, en plena armonía mafiosa, se ponen de acuerdo para timar a los ciudadanos" (5) se produce un descrédito de la democracia, una repulsa de la política, un aumento de la abstención y, más peligroso, una subida de la extrema derecha. Y concluye: "El gobierno se corrompe por la corrupción, y cuando hay corrupción en la democracia, la corrompida es la democracia".

domingo, 1 de agosto de 2010

ORGANICEMONOS FRENTE A LOS MERCADOS (Artículo de Carlos Martínez en Attac; www.attac.es)


Estamos en tiempos complicados. Si la situación socio-política se describe con realismo y se aplican rigurosos análisis desde fuera de la óptica liberal, te pueden llamar catastrofista. Es gracioso, las izquierdas, las y los altermundistas, los y las economistas críticos y el mundo sindical, discuten por matices, personalismos o diferentes estrategias, y mientras tanto los neoliberales se vuelven a hacer con las riendas y dominan la situación por ahora, o al menos eso se creen, y lo peor es que nos lo están haciendo creer a todas y todos.

La situación de las izquierdas en Europa en general es difícil, pero en el Estado Español en particular puede ser trágica. Lo peor no es la posible derrota de las izquierdas, es el impacto negativo en las ciudadanas y ciudadanos entre las clases populares que la aplicación de medidas y “remedios” neoliberales pueden tener, aunque lo desconozcan o no sean conscientes de ello tantas y tantas personas. Hablemos sin miedo y sin pelos en la lengua, en estos momentos el mejor servicio que puede hacerse a las clases trabajadoras y a la ciudadanía en su conjunto es decir lo que se piensa y hacer propuestas tan sensatas como liberadoras.

El Estado Español tiene y no lo podemos ignorar en absoluto, cargas, contrapesos y pactos inconfensables, no escritos, provenientes del franquismo que siguen vigentes y pesando de forma determinante, tanto en la política como en la economía, fruto de una transición nada equilibrada y en la que las y los herederos del franquismo y las elites económicas y oligárquicas crecidas a su sombra se garantizaban el dominio, y a cambio de ello permiten esta democracia aún vigilada y de baja calidad que sufrimos. Nada que se analice sin tener en cuenta esto nos posibilitará entender la situación que vivimos, aquí y ahora. Autores como Vicenç Navarro y Armando Fernández Steinko entre otros lo han analizado muy correctamente en estos últimos meses.

Del suicidio a la reconstrucción

El gobierno de centro-izquierda del PSOE está practicando una política difícilmente entendible para cualquier persona de izquierdas o con sensibilidad social. Ha confundido las reformas con las contrarreformas. La socialdemocracia actual europea, y digo actual porque cualquier parecido con la de los años sesenta, setenta, ochenta e incluso más adelante en la Europa nórdica, es sólo nominal, no digamos con el socialismo obrerista y de reflejos marxistas de Jaurès o de Iglesias, ha aceptado al menos en sus cúpulas medias y dirigentes los postulados liberales, monetaristas y ortodoxos en materia económica. No es que no sigan a sus clásicos, es que han renunciado incluso a Keynes y a los neokeynesianos, incluidos recientes premios Nobel con los que coquetearon (Krügmman, Stiglitz).

Los asesores y “expertos” a los que escucha la socialdemocracia son los mismos que justificaron y alabaron el casino económico y la burbuja inmobiliaria, fracasando y creando sufrimiento a muchas personas. Ahora imponen nuevamente “sus conocimientos”, su ciencia es sencilla y la podemos resumir en esta frase, “del shok económico a la liquidación del estado del bienestar”. La doctrina de choque que también explica Naomi Klein está siendo aplicada al pie de la letra en el Estado Español y en Grecia.

Actualmente estos “expertos” criados en los servicios de estudios de la banca privada y en el Banco de España, o en facultades en las que mayoritariamente se enseña teología neoliberal, defienden la nueva burbuja, la de la deuda, promoviendo políticas de contención del gasto público, privatizaciones y recortes salariales y sociales, para de esta forma garantizar el pago de la deuda incluida la privada a la banca. Es ni más ni menos que las clases trabajadoras y medias financiando a los poderes económicos, garantizando y pagando de sus bolsillos el negocio bancario. Todo esto mediante decretos leyes que impone un gobierno de tendencia socialdemócrata.

La socialdemocracia, que ya hace tiempo renunció a la transformación del capitalismo, ha renunciado también a las reformas sociales y economías y, ojo, reformas para un socialdemócrata cabal son avances, reparto e igualdad de oportunidades, sindicatos potentes y duras negociaciones por mejorar las condiciones de vida y bienestar de las clases trabajadoras, laicismo y valores republicanos.

Cuando la socialdemocracia europea decide apoyar las políticas neoliberales de la Unión Europea y colabora con los conservadores en la implementación y desarrollo de directivas, reglamentos y tratados que impiden el control público de los capitales, desregula el mercado financiero e impulsa políticas privatizadoras, ya ha renunciado a cualquier posibilidad de transformación y de construcción del estado social. Esto ATTAC lo ha demostrado con creces.

No se puede pues hacer el discurso de los cambios sociales y la solidaridad en Europa si incrementar lo público y regular los mercados en este continente, al menos en la zona UE, es ilegal. Claro, para gestionar eso, ya están los liberales, los democristianos y los liberal-autoritarios. De todo esto recientemente el centro y la izquierda del Partido Socialista Francés se han dado ya cuenta, tras su batacazo en las elecciones europeas y su pequeño cambio de orientación en las regionales.

Así pues la ciudadanía le da la espalda a quien puede gestionar mejor o peor, pero ya no ilusiona ni transmite valores de cambio e igualdad, que, con permiso de Bibiana Aído, es que hombres y mujeres sean iguales, es decir que no hayan explotadas y explotadores, amos y siervas, ricas y pobres.

Pero esto que ya lo han pagado muy caro socialdemócratas de otros estados europeos, en España según todas las encuestas y proyecciones electorales, se pagará igualmente. Un gobierno de origen socialdemócrata, en pocos días y cerca del mes de agosto, en un trágico final de julio de 2010, está llevando a cabo el programa más liberal y desregulador que jamás habíamos vivido con democracia en España. Además, su presidente teoriza desde hace ya unos años que no desea intervenir en economía, es decir regular la actividad económica, y su ministra del ramo sólo tiene la preocupación de tranquilizar a los mercados, pero ¿quién tranquiliza a las personas paradas o que temen por el poder adquisitivo de sus pensiones, o que su despido, no sólo será más barato, sino que será posible en estos tiempos si los beneficios de su empresario o empleador disminuyen?¿Quién tranquilizará a las y los jóvenes sin empleo y que no tienen otro futuro que vivir con y de sus padres o ser ochocientoseuristas como mucho?

El hacer el programa oculto del PP costará caro a la socialdemocracia que todas las encuestas dan por derrotada, pero más caro costará a las clases populares a las que el PP acabará de liquidar sus derechos sociales privatizando y convirtiendo en negocio los servicios públicos.

La Banca, con un poder político desmedido, ha encontrado su nueva burbuja donde especular nuevamente y ganar dinero, la burbuja de la deuda. La banca está asfixiando a tres estados gobernados por socialdemócratas, España, Grecia y Portugal. Pero el objetivo de la banca tanto francesa, alemana y anglosajona, como igualmente la de origen español, no es asegurarse sólo sus ganancias y cobrar sus intereses, es fundamentalmente aprovechar la situación para imponer sus condiciones de dominio a las clases populares, debilitar y limitar a los sindicatos y dinamitar la democracia, pues su poder no electo es tan determinante como insaciable. La última gran victoria de la Banca es la privatización de las cajas de ahorros. Ya nos las han quitado, ahora lo que nos queda es exigir banca pública yá, alertando a la ciudadanía que el siguiente bocado que apetecen los bancos son los sistemas públicos de pensiones, con los cuentos chinos al respecto que en una publicación de ATTAC de Vicenc Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón se desmienten.

He denunciado en varias ocasiones que el Grupo PRISA al dictado lógicamente de los intereses de sus propietarios, llevaba tiempo trabajando por una Gran Coalición PSOE-PP-CiU en el Estado Español. Esto de facto ya es realidad. PRISA, era la que podía intoxicar al PSOE, dar respaldo a su ala derecha ya hegemónica, y poco a poco introducir sus objetivos, es decir políticas neoliberales frente a la actual crisis del capitalismo. Así pues este grupo de “información” ha sido uno de los instrumentos de “los mercados”, de la dictadura de los mercados e inspirar algo que por ejemplo, los propietarios de “El Mundo” o el “ABC” no podían hacer a través de esos medios. Ahora mercenarios de PRISA en sus tertulias y artículos afirman que la gente está tranquila y que no hay protestas, por parte del personal que diría Forges, agobiado como se encuentra por no ir al paro, encontrar trabajo o pagar una hipoteca demasiado elevada cuando encima le congelan el sueldo.

Esa es la fase actual. Ahora permítanme un aviso a navegantes en aguas procelosas, la CEOE, la banca, las y los capitalistas, cuando consiguen victorias y vencen restando derechos y obteniendo mejoras para sus intereses ya no renuncian a ellas, y luego recuperarlas cuesta lucha, sangre y sufrimiento. Nada hay temporal para un liberal autoritario o para una gran empresa cuando le beneficia. En España, los liberal-autoritarios del PP están imponiendo su programa a través de la gran coalición de facto, sin pringarse y encima dándole leña a un gobierno abrumado y que gobierna en sentido contrario a las necesidades de su electorado.

Hace ya treinta años que los capitalistas, los “mercados”, tienen la misma política, dominar y laminar a los sindicatos y reducir hasta límites irreconocibles el estado del bienestar. Acabar con los derechos sociales y por supuesto acabar también con la socialdemocracia, despojándola de sus valores, principios e ideas. Eso es el neoliberalismo, la opción política de los poderes financieros, de los poderosos, y los instrumentos políticos y económicos para llevarla a efecto.

Hay pues que reaccionar. La reconstrucción del tejido reivindicativo pasa por organizarse. ATTAC hace once años denominó a la situación que ya vivíamos como dictadura de los mercados. Ahora esta dictadura se hace tan patente que incluso personas de ámbitos liberal-progresistas o socialdemócratas de izquierdas comienzan a denunciarla.

Lo que entiendo que hay que hacer es articular a la ciudadanía. A pesar de estar silenciados y seguramente pronto reprimidos, desde la red y las redes, pues no tenemos otro instrumento, llamamos a la revuelta democrática y cívica frente a la dictadura de los mercados.

Pero esta política de imposición neoliberal, sólo les está saliendo a la perfección en las potencias centrales, en Occidente. El mundo ha cambiado mucho. Además nuestra defensa y posibilidades de éxito, del éxito de las gentes, está en la acción internacional y cosmopolita. Por eso el movimiento ATTAC es internacional, por que la mundialización, la globalización como su nombre indica lo son. Las y los españoles, los pueblos del estado español, necesitamos ahora la solidaridad de americanos, asiáticos y africanos.

Necesitamos su experiencia, pues ellos ya sufrieron los planes del FMI y a diferencia nuestra saben lo que es sufrir. Por eso una de las formas más exitosas de enfrentarnos a la dictadura de los mercados será el nuevo internacionalismo participativo e inclusivo, que nació en los Foros Sociales Mundiales y que debe caminar por nuevos derroteros, por eso somos altermundialistas, por eso los medios de desinformación mundiales se gastan tanto dinero en atemorizarnos ante las potencias emergentes, que son un peligro para su hegemonía y no para nosotras y nosotros, y en especial contra las repúblicas que buscan el socialismo y que practican políticas antineoliberales.

Por tanto, las personas que estamos ilusionadas en el cambio y la justicia, no nos suicidaremos y buscaremos nuevos caminos. El socialismo también se puede construir todos los días. Ante probable suicidio de una fuerza histórica de la clase trabajadora, pero también del fracaso de experiencias burocráticas y de capitalismo de estado, deben surgir y surgen los nuevos movimientos sociales. No como sucedáneo, sino como nueva savia y nuevas fuerzas de transformación de este mundo. Ante nuevos problemas como el terrible deterioro ambiental y la destrucción planificada por el capitalismo de la Madre Tierra, nuevas respuestas y propuestas, y ante un capitalismo financiarizado y alejado de la economía real, nuevas alternativas. Son los propios cambios sociales y económicos los que propician la aparición de nuevas estructuras de cambio e ilusión, pero también de la reconstrucción del nuevo sujeto político colectivo.

Las nuevas formulas de resistencia y organización

Lo importante es mirar hacía el futuro, sin olvidar luchar por el presente. Pero partamos de una primera premisa para que todas y todos me entiendan. En la Europa construida tras el Tratado de Lisboa, en el acerbo legal comunitario de la Unión Europea, las declaraciones de principios y los programas máximos de los partidos socialdemócratas europeos, no sólo son imposibles de lograr, es que son ilegales y esto lo saben de sobra los poderes económicos y los liberal-autoritarios.

Por eso la propuesta de los ATTAC europeos y numerosos movimientos sociales y redes paneuropeas por el comercio justo, la solidaridad y la defensa del medio ambiente, es la de reivindicar otra Europa y exigir una constitución europea democrática. Sin democracia en Europa no podremos avanzar hacía la Europa social. Es pues necesario legislar sobre los derechos sociales y políticos de las y los ciudadanos, y no sólo sobre los derechos de mercados y mercaderes en estricta aplicación de la doctrina neoliberal. Otro ejemplo clarificador, si un gobierno de un país europeo realmente de izquierdas o con base popular, decidiera aplicar políticas antineoliberales y caminar hacía un modelo de socialismo democrático, la UE se lo impediría, es más, podría propiciar un golpe de estado y reconocer a los golpistas si estos lo hicieran con la excusa de aplicar el acerbo comunitario europeo de la Unión. De hecho lo han intentado fuera de Europa, con escaso éxito.

Por eso el Foro Social Europeo, por eso las redes europeas por la tasa Tobin, la regulación financiera y la justicia fiscal, o las redes biregionales como Enlazando Alternativas, o las declaraciones que últimamente ha hecho la CES (Confederación Europea de Sindicatos), y como culminación a todo este estado de cosas, la movilización europea del 29 de septiembre que, convocada por los sindicatos europeos, el Foro Social Europeo también apoya.

En los territorios de la Unión Europea están surgiendo también fuerzas políticas de izquierdas que recogiendo las diversas tradiciones de la izquierda europea, del socialismo, del comunismo, del sindicalismo de clase, están uniéndose y comenzando a actuar con éxitos parciales pero interesantes, como por ejemplo el caso paradigmático de Alemania, pero también los que tienen lugar en Francia y en Portugal.

Los sindicatos, no todos, pero si los de mayor tradición combativa y los movimientos de la sociedad civil, están comenzando a trabajar conjuntamente, y a tal efecto se han hecho actos y manifestaciones conjuntas contra el G20 o frente a las políticas de privatizaciones. Son todavía un inicio, pero los sindicatos comienzan a entender la necesidad de una amplia alianza ciudadana frente al neoliberalismo y frente a las fórmulas para resolver las crisis del capitalismo, haciendo pagar a las clases populares europeas sus pérdidas y desmanes. Todavía tenemos que conocernos mejor, ganar confianza y seguir colaborando solidariamente, pero ambos mundos, el sindical y el social sabemos ya que nos necesitamos y nos podemos complementar, pero que no hay movilización con respuesta que no cuente con el apoyo activo de los movimientos sociales cívicos y viceversa sin el apoyo de las organizaciones laborales y obreras. Por lo que el 29 de septiembre volverá a ser un termómetro para estos avances.

Las personas comienzan a reaccionar ante los recortes FMI-UE impuestos a funcionarios, pensionistas, trabajadores y trabajadoras, empleados, paradas y parados, autónomos, autónomas y pequeños empresarios. Unos con recortes, otras sin créditos, todas y todos victimas de la disminución del gasto público y del adelgazamiento del estado en beneficio de la banca y las transnacionales.

Será difícil, aunque las personas reaccionan y reaccionarán ante esto, primero las y los más conscientes y solidarias, luego por necesidad. Por eso son necesarios proyectos comunes, sin sectarismos, ni capillismos, amplios, amables y a la luz del día.

En el estado Español también hay un serio intento que está caminado, se llama Activos Contra la Crisis, que englobando movimientos sociales, cívicos, asociaciones, sindicatos alternativos, ecologistas, feministas, altermundistas y partidos políticos de izquierdas, sigue caminando y tratando de organizar las resistencias ciudadanas a la crisis, con la exigencia de que la paguen los capitalistas. Pero también preocupado por las y los afectados por desahucios de viviendas por parte de los bancos, consumidores conscientes y reivindicativos o las y los parados a través de sus propias asambleas y experiencias de acción, como marchas, protestas etc.

Se están celebrando igualmente reuniones locales con la presencia de CC.OO y UGT y otros sindicatos, al objeto de extender las reivindicaciones y apoyar la huelga general del 29 de septiembre

Lo cierto es que la ciudadanía debe constituirse en sujeto político, no en opción partidaria sino en alianza amplia y social frente al neoliberalismo y por una solución democrática de la crisis. Desde ATTAC tenemos claro el papel protagonista y dirigente de las y los ciudadanos. Hay que avanzar más y sobre todo prever igualmente que la derecha, el PP, los poderes reales, no se escapen de rositas, ellos son el elemento imprescindible de la dictadura de los mercados. El PP se frota las manos esperando ver el cadáver de su principal adversario electoral y espera gobernar para clavarle la puntilla a los sindicatos y perseguir ya sin disimulos a la izquierda transformadora y social.

Pero sobre todo el PP actúa y con demagogia, falsedades y sin complejos, pues la socialdemocracia española ya le ha hecho lo más difícil. Ellos sólo deberán continuar las contrarreformas y mandar a callar a la izquierda en la oposición. Esto que describo solo lo puede frenar la movilización ciudadana y sindical decidida. ATTAC sabe que la oposición ciudadana a estas medidas y la presentación y explicación de alternativas realizables y justas al margen de las alternativas neoliberales, ortodoxas y fracasadas, es parte muy importante de la solución.

Pero hay que llamar a la formación de una amplia y democrática Alianza Social Antineoliberal, es decir, no más proclamas, sino organización frente a los mercados, pues los llamados mercados son hoy y ahora los que quieren vivir a costa de nuestro empobrecimiento y de un futuro de nuestros hijos plegado a sus exigencias de enriquecimiento y dominación.

Por eso hay que hacer oír nuestra voz, pero sobre todo debemos de forma abierta, no partidaria y menos aún sectaria, organizarnos y defendernos nosotras y nosotros. Es por lo que no podemos esperar más cruzados de brazos, porqué la ciudadanía no puede esperar a ver resignada como la derecha heredera del franquismo se hace con el Gobierno, pues el poder ya está en sus manos.