En España hay casi cinco millones de desempleados. En concreto, 4.978.300 personas estaban sin trabajo al finalizar septiembre, según los datos publicados este viernes por elInstituto Nacional de Estadística (INE). Además, los hogares con todos sus miembros en paro aumentaron en 57.700 en el tercer trimestre de 2011, un 4,2% más respecto al trimestre anterior, hasta situarse en 1.425.200.
Dada la complicada situación social, ¿por qué en España no hay una reacción revulsiva de la sociedad como ha sucedido en países como Grecia?
Los principales motivos que apuntan los expertos son la red de apoyo social con la que cuenta nuestro país, la solidaridad familiar que impera y la economía sumergida. "En España tenemos una solidez en las medidas de ayuda a personas sin empleo o con recursos limitados mayor que en otros Estados, como Grecia, además de un importante respaldo familiar", asegura Eduardo Crespo, sociólogo y profesor de la Universidad Complutense.
El desencanto con la clase política y el escepticismo sobre la posibilidad de que la situación mejore también explica esa cierta apatía de la población. "Los partidos de izquierda están desbordados con esta situación y los sindicatos están ahora mismo en un momento de retroceso", analiza Crespo.
Además, es una tarea "muy complicada" lograr que las personas en desempleo se movilicen. "Están fuera de un lugar de trabajo, no les llegan las reivindicaciones de los sindicatos y existe cierto temor a que lo que venga sea aún peor", añade. Sin embargo, "que no haya una reacción explosiva" no significa que la sociedad esté dormida, una opinión compartida por los sindicatos y que estos justifican en la huelga general del pasado año.
Para este profesor de Sociología, las protestas concretas tienen más éxito que una revuelta nacional. "Lo estamos viendo con el15-M, en ciudades como Madrid, con las manifestaciones contra los recortes en Educación, o en Cataluña, con encierros yconcentraciones contra la situación de la sanidad pública", asegura.
Economía sumergida
Además, la economía sumergida que existe en torno a las cifras de desempleo es otro de los motivos fundamentales que explican la ausencia de respuesta de la sociedad, según explica Juan Carlos Monedero, profesor de Ciencias Políticas de la Complutense. "La gente encuentra en el mercado 'informal' de trabajo algún tipo de solución", explica. "Si realmente hubiera cinco millones de parados en este país, estaríamos realmente mal", continúa. Según el último estudio de la Fundación de Cajas de Ahorros (FUNCAS), la economía sumergida en España representó el 23,7% del Producto Interior Bruto (PIB) entre 2005 y 2008.
Monedero también acusa a partidos políticos y sindicatos de falta de "coraje cívico". "Ninguno de ellos está a la altura de la circunstancias", afirma. "Al final, entramos en un círculo vicioso, en el que las organizaciones sindicales no son audaces y se quejan porque la población no les respalda. Pero a su vez, las personas no les siguen porque no son audaces", detalla. Por último, Monedero destaca una de las lacras de la sociedad española, y es que "en España no terminamos de interiorizar nuestros derechos".
Blog de Roberto Gutiérrez, en el cual habrá temas sociales, científicos, culturales, espirituales y otros que me parezcan interesantes y que puedan aportar granitos de arena.
CUIDEMOS EL MEDIOAMBIENTE
NUESTRO ENTORNO, FUNDAMENTAL. NO NOS OLVIDEMOS DE LAS TRES "R": RECICLAR, REUTILIZAR, REDUCIR. SEAMOS GENTE CIVICA, NO ENSUCIEMOS NI CONTAMINEMOS. UTILICEMOS EL TRANSPORTE PUBLICO SIEMPRE QUE PODAMOS. CORRAMOS LA VOZ DE QUE EL PLANETA DEBE CUIDARSE Y PROTEJERSE, EN TODOS LOS ASPECTOS. NO MALGASTEMOS NI DESPILFARREMOS ENERGIA. CUIDEMOS Y RESPETEMOS EL MEDIOAMBIENTE
sábado, 29 de octubre de 2011
martes, 25 de octubre de 2011
LA URGENTE Y PRIORITARIA NECESIDAD: LA REPUBLICA DEL BIEN COMUN (Artículo en Attac; www.attac.es)
El sistema democrático está muy por debajo de mínimos, no cumple su función principal: proveer la democracia. Cada vez somos más ciudadanos y ciudadanas los que exclamamos que el sistema que nos contiene no es una democracia ya que quien cuenta no es el pueblo, sino una minoría de “aristócratas”, esta vez no de la nobleza, sino del dinero. Los actuales títulos aristocráticos no tienen que ver con cohortes, ducados o condados, sino con presidencias, consejos de grandes instituciones financieras y lugares de privilegio en las instituciones políticas y económicas globales.
La tibia y vigilada democracia en el Estado español, supeditada a la aceptación de la Monarquía parlamentaria sí, o sí, y controlada por su oligarquía financiera, se ha quitado la máscara coincidiendo con el baile de máscaras de los escenarios políticos globales, donde siempre prevalece la falsedad aristocrática del Poder desnudo, el del dinero.
Pasar del Estado de naturaleza al Estado social fue necesario para vehicular los valores humanos y para ello nadie hasta el momento ha inventado nada que supere al contrato social. Este contrato social no podía ser de otra forma que entre iguales, iguales en sustancia, iguales en derechos, iguales ante las oportunidades, iguales ante la ley. Solo de este hecho igualitario podía emerger en la comunidad un sentido de pertenencia necesario para que la política alcanzara sus mejores logros. Ser súbdito se asocia hoy a épocas pasadas en las que la libertad solo se alcanzaba por cuna y no por ciudadanía y donde el cetro que investía al monarca tenía atributos divinos.
Para que este contrato social tomara carta de naturaleza hubo que elevarlo a la categoría de ley y proclamar la igualdad de todos los integrantes de la comunidad política ante ella. ¿Qué si no podría merecer nuestro respeto y nuestra colaboración? Esta es la base de las repúblicas modernas, de las constituciones Francesa y Americana a finales del S. XVIII.
Los valores republicanos impregnaron, en su origen, las primeras constituciones democráticas modernas, las de las democracias llamadas representativas. La tradición republicana, que en su acepción de izquierda tiene su mejor valedor en “El contrato social” de J. J Rousseau, tiene como valor fundamental la estabilidad de la “polis”, estabilidad que solo puede generarse de la libre aceptación del contrato político y social por parte de la gran parte de la ciudadanía. Esta aceptación solo puede darse mediante unas condiciones del pacto sistémico y legal en donde el principio supremo que guíe la acción política sea el bien común, y en donde el principio de autoridad esté fundamentado y complementado con la libre aceptación del contrato y en la participación de todos en la acción democrática y en los beneficios de ella derivados.
Los valores proclamados de la República fueron, libertad, igualdad y fraternidad; valores necesarios para la cohesión y estabilidad de la comunidad política. Estos valores republicanos iban a reforzar la democracia representativa y su sistema político, generando sentido de pertenencia a una comunidad en derechos y en deberes. Sin embargo la deriva democrática hace siglos dejó de representar estos valores y ello debido a que los valores individualistas fueron desplazando a los colectivos. Estos valores individualistas que es innegable, que al igual que los colectivos pueden generarse, albergarse y eclosionar en el ser humano – de ambas tendencias la historia nos ofrece episodios – fueron despertados por el liberalismo decimonónico, mediante su marco sociopolítico de competencia entre individuos, e intereses de facciones y banderas. El escenario político, en la visión liberal, no apelaba a la comunidad sino a la individualidad y a las facciones; no promovía la colaboración, sino a la competencia. En estas circunstancias ¿Cómo promover una comunidad política estable y cohesionada?
En la comunidad sistémica democrática los valores republicanos se fueron debilitando y sustituyendo por otros tres valores que predominan en las sociedades actuales, Individualismo posesivo, competitividad y consumo irresponsable. Atrás quedó el sentido del bien común, cada uno busca en el mercado competitivo su propio bien, muchas veces en contra del bien ajeno o colectivo y de la sostenibilidad del planeta.
La lucha emancipadora de los sectores y las clases desfavorecidas y oprimidas en el sistema liberal-capitalista, consiguieron avances importantes durante el S. XIX y XX, avances que, no debemos olvidar sufrieron la mayor regresión de la historia de forma plebiscitaria en 1933 con Adolf Hitler. Esto debe de hacernos pensar que la democracia, entendida como gobierno del pueblo elegido en sufragio, si no va acompañada de valores republicanos, puede justificar las formas políticas más monstruosas. La democracia, como muchos autores de la democracia han señalado no se justifica únicamente en sus procedimientos, sino que también ha de ser democracia sustancial basada en logros sociales y valores humanos.
La reconsideración del contrato social dio sus mejores frutos después de la Segunda Gran Guerra, con la Declaración Universal de los Derechos Humanos y con el denominado Estado social y democrático de derecho. Es la vuelta del liberalismo como doctrina económica y su prevalencia mundial desde hace más de 3 décadas lo que ha constituido de nuevo la regresión económica, social y de legitimidad política actual.
El capitalismo denominado “De rostro humano” o social-democracia, responde al pacto social de post-guerra y vino a significar en el mundo desarrollado 3 décadas continuadas de estabilidad política y social. La vuelta al fundamentalismo del mercado o capitalista se da y se justifica de la mano de las teorías del re-nacido liberalismo, el neoliberalismo. Éste ha conseguido derribar los valores democráticos republicanos y por lo tanto acabar con la estabilidad y cohesión política y social, al mismo tiempo que ha secuestrado a la democracia.
Las formas políticas actuales, con la globalización financiera, son fundamentalmente no democráticas. Esto es patente por el hecho de que las instituciones financieras internacionales (BM, FMI, OMC) y organismos de gobernanza global como el G-20, o regional como el Consejo Europeo, no siendo elegidos por la ciudadanía, constituyen hoy los auténticos centros decisorios en la globalización. El problema añadido es que todos estos organismos de gobernanza adoptan las doctrinas neoliberales como las únicas posibles, y ello en perjuicio de los sistemas democráticos de los Estados-nación y de los pueblos.
La gran brecha social que se da en los Estados entre las clases altas y las bajas, no puede generar cohesión social ni sentido de pertenencia y ciudadanía y esto corroe continuamente los pilares democráticos. Pero tampoco la brecha global entre países ricos y países pobres puede hacerlo, en esta globalización marcadamente desigual e injusta.
Sin embargo en nuestro país, España, seguimos manteniendo vestigios pre-modernos y arcaicos como una monarquía, que a pesar de ser constitucional y expresar que quiere ser de todos los españoles, se alinea con la gran Banca, se permite el lujo de pertenecer al Club de poder global de Bildelberg o monta la recepción y la foto oficial de todos los poderes corporativos de este país con los reyes en El Palacio Real.
Nó, ya no debemos mantener formas pre-democráticas como la monarquía. Una monarquía que en su esencia significa estatus y que tiene prerrogativas que no se pueden equiparar a las del resto de sus “mortales” súbditos. La ley ya no puede mantener el privilegio de herencia, ni albergar poderes no elegidos. La democracia ha de supeditarse al contrato social efectivo, a la estabilidad de la polis, a los valores y la cultura republicana y al bien común.
La democracia será republicana o no será y ello a escala local y global, y la ciudadanía ha de presionar para que se constituyan poderes democráticos, republicanos y sociales a distintos niveles. Ese es el reto de nuestro siglo, esa nuestra lucha.
sábado, 15 de octubre de 2011
TENEMOS VEINTE BILLONES DE RAZONES PARA SALIR A LA CALLE EL 15 DE OCTUBRE (Artículo de Carlos Martínez en Attac; www.attac.es)
Según cifras oficiales, en el mundo desde que estalló la crisis financiera que provocaron las hipotecas basura – entre otros asuntos- se han gastado los estados y los organismos públicos económicos no menos de veinte billones de dólares en rescatar y recapitalizar bancos e instituciones financieras, en su inmensa mayoría privadas.
Solo en Europa, Durao Barroso, reconoce 4´5 Billones de Euros. Se supone que más, pues en muchos lugares como España, se han utilizado fórmulas disimuladas de recapitalización, mediante supuestos préstamos del FROB , exenciones fiscales etc. etc.
Lo cierto es que se ha gastado muchísimo más en apoyar la banca privada en el mundo en general, pero de forma muy especial en el llamado primer mundo, en las potencias centrales, que en los objetivos del milenio, los de 2015, según el programa aprobado por las Naciones Unidas para acabar con el hambre en el mundo. Pero es que la ridículamente definida como comunidad internacional, es decir las potencias centrales, están liquidando a pasos agigantados los estados del bienestar y empobreciendo a sus poblaciones, que asisten tan atemorizadas como despistadas y manipuladas al cambio de un sistema-mundo que se les escapa. La reacción en Europa, es asirse a la soga conservadora, reaccionaria, derechista y aún más neoliberal que al inicio de la crisis de 2007, la misma soga que les asfixiará.
En el reino de España, los bancos como hemos escrito han recibido capital público. Las Cajas de Ahorros, en serias dificultades por apoyar, como todo el mundo con algo de espíritu de lucro, la burbuja inmobiliaria fomentada por los gobiernos Aznar y no corregida ni evitada por los gobiernos Zapatero, han sido privatizadas por la gran coalición de facto para temas importantes del PSOE y el PP.
Las Cajas bancarizadas, en algunos casos como Bankia, son ya auténticos bancos privados,pues cotizan en bolsa. En lugar de crear un sistema financiero público y retener para el estado y el bien común Cajas nacionalizadas, estas han sido o están siendo recapitalizadas y vendidas a posteriori. Los gurús neoliberales de la economía española que viven de fundaciones pagadas por bancos privados, están contra la banca pública, el PP está contra la banca pública, Rubalcaba está contra la banca pública. Los pueblos de España, las Pymes, la economía social, las familias necesitan la banca pública, pero a las clases populares nadie las rescata, es más financian ellas las recapitalizaciones bancarias. Por eso hay que salir con fuerza a las calles el día 15 de Octubre.
Nadie nos regala nada a las clases populares y trabajadoras. Por eso estamos reconstruyendo nuestros instrumentos de lucha y dotándonos de nuevos. La ciudadanía precaria y/o machacada sale en protesta. El sujeto colectivo camina hacia su empoderamiento, pero se nos pondrán obstáculos y fuertes, por eso en la lucha debemos forjar alianzas de resistencia y resortes de las clases subalternas, de los de abajo, los sin futuro, para buscar nosotros y nosotras nuestro futuro, que en mi opinión no pasa por apoyar opciones neoliberales ya fracasadas.
El día 15 de Octubre, debemos tomar moral, saber que no estamos solas y solos y seguir reivindicando más y mejor democracia. Soberanía popular. Poder popular. Fuerza y resistencia de las clases subalternas, de los pueblos, frente a los explotadores, chupones, especuladores, banqueros, ricos y gobernantes a su servicio, en el mundo, en Europa, en nuestro estado, región o ciudad.
Solo en Europa, Durao Barroso, reconoce 4´5 Billones de Euros. Se supone que más, pues en muchos lugares como España, se han utilizado fórmulas disimuladas de recapitalización, mediante supuestos préstamos del FROB , exenciones fiscales etc. etc.
Lo cierto es que se ha gastado muchísimo más en apoyar la banca privada en el mundo en general, pero de forma muy especial en el llamado primer mundo, en las potencias centrales, que en los objetivos del milenio, los de 2015, según el programa aprobado por las Naciones Unidas para acabar con el hambre en el mundo. Pero es que la ridículamente definida como comunidad internacional, es decir las potencias centrales, están liquidando a pasos agigantados los estados del bienestar y empobreciendo a sus poblaciones, que asisten tan atemorizadas como despistadas y manipuladas al cambio de un sistema-mundo que se les escapa. La reacción en Europa, es asirse a la soga conservadora, reaccionaria, derechista y aún más neoliberal que al inicio de la crisis de 2007, la misma soga que les asfixiará.
En el reino de España, los bancos como hemos escrito han recibido capital público. Las Cajas de Ahorros, en serias dificultades por apoyar, como todo el mundo con algo de espíritu de lucro, la burbuja inmobiliaria fomentada por los gobiernos Aznar y no corregida ni evitada por los gobiernos Zapatero, han sido privatizadas por la gran coalición de facto para temas importantes del PSOE y el PP.
Las Cajas bancarizadas, en algunos casos como Bankia, son ya auténticos bancos privados,pues cotizan en bolsa. En lugar de crear un sistema financiero público y retener para el estado y el bien común Cajas nacionalizadas, estas han sido o están siendo recapitalizadas y vendidas a posteriori. Los gurús neoliberales de la economía española que viven de fundaciones pagadas por bancos privados, están contra la banca pública, el PP está contra la banca pública, Rubalcaba está contra la banca pública. Los pueblos de España, las Pymes, la economía social, las familias necesitan la banca pública, pero a las clases populares nadie las rescata, es más financian ellas las recapitalizaciones bancarias. Por eso hay que salir con fuerza a las calles el día 15 de Octubre.
Nadie nos regala nada a las clases populares y trabajadoras. Por eso estamos reconstruyendo nuestros instrumentos de lucha y dotándonos de nuevos. La ciudadanía precaria y/o machacada sale en protesta. El sujeto colectivo camina hacia su empoderamiento, pero se nos pondrán obstáculos y fuertes, por eso en la lucha debemos forjar alianzas de resistencia y resortes de las clases subalternas, de los de abajo, los sin futuro, para buscar nosotros y nosotras nuestro futuro, que en mi opinión no pasa por apoyar opciones neoliberales ya fracasadas.
El día 15 de Octubre, debemos tomar moral, saber que no estamos solas y solos y seguir reivindicando más y mejor democracia. Soberanía popular. Poder popular. Fuerza y resistencia de las clases subalternas, de los pueblos, frente a los explotadores, chupones, especuladores, banqueros, ricos y gobernantes a su servicio, en el mundo, en Europa, en nuestro estado, región o ciudad.
lunes, 10 de octubre de 2011
EL NUEVO SISTEMA-MUNDO (Artículo de Ignacio Ramonet en Le Monde Diplomatique)

Cuando se acaban de cumplir diez años desde los atentados del 11 de septiembre y tres años desde la quiebra del banco Lehman Brothers ¿cuáles son las características del nuevo “sistema-mundo”?
La norma actual son los seísmos. Seísmos climáticos, seísmos financieros y bursátiles, seísmos energéticos y alimentarios, seísmos comunicacionales y tecnológicos, seísmos sociales, seísmos geopolíticos como los que causan las insurrecciones de la “Primavera árabe”...
Hay una falta de visibilidad general. Acontecimientos imprevistos irrumpen con fuerza sin que nadie, o casi nadie, los vea venir. Si gobernar es prever, vivimos una evidente crisis de gobernanza. Los dirigentes actuales no consiguen prever nada. La política se revela impotente. El Estado que protegía a los ciudadanos ha dejado de existir. Hay una crisis de la democracia representativa: “No nos representan”, dicen con razón los “indignados”. La gente constata el derrumbe de la autoridad política y reclama que ésta vuelva a asumir su rol conductor de la sociedad por ser la única que dispone de la legitimidad democrática. Se insiste en la necesidad de que el poder político le ponga coto al poder económico y financiero. Otra constatación: una carencia de liderazgo político a escala internacional. Los líderes actuales no están a la altura de los desafios.
Los países ricos (América del Norte, Europa y Japón) padecen el mayor terremoto económico-financiero desde la crisis de 1929. Por primera vez, la Unión Europea ve amenazada su cohesión y su existencia. Y el riesgo de una gran recesión económica debilita el liderazgo internacional de Norteamérica, amenazado además por el surgimiento de nuevos polos de poderío (China, la India, Brasil) a escala internacional.
En un discurso reciente, el Presidente de Estados Unidos anunció que daba por terminadas “las guerras del 11 de septiembre”, o sea las de Irak, de Afganistán y contra el “terrorismo internacional” que marcaron militarmente esta década. Barack Obama recordó que “cinco millones de Americanos han vestido el uniforme en el curso de los últimos diez años”. A pesar de lo cual no resulta evidente que Washington haya salido vencedor de esos conflictos. Las “guerras del 11 de septiembre” le costaron al presupuesto estadounidense entre 1 billón (un millón de millones) y 2,5 billones de dólares. Carga financiera astronómica que ha tenido repercusiones en el endeudamiento de Estados Unidos y, en consecuencia, en la degradación de su situación económica.
Esas guerras han resultado pírricas. En cierta medida, finalmente, Al Qaeda se ha comportado con Washington de igual modo que Reagan lo hizo con respecto a Moscú cuando, en los años 1980, le impuso a la URSS una extenuante carrera armamentística que acabó agotando al imperio soviético y provocando su implosión. El “desclasamiento estratégico” de Estados Unidos ha empezado.
En la diplomacia internacional, la década ha confirmado la emergencia de nuevos actores y de nuevos polos de poder sobre todo en Asia y en América Latina. El mundo se “desoccidentaliza” y es cada vez más multipolar. Destaca el rol de China que aparece, en principio, como la gran potencia en ciernes del siglo XXI. Aunque la estabilidad del Imperio del Medio no está garantizada pues coexisten en su seno el capitalismo más salvaje y el comunismo más autoritario. La tensión entre esas dos fuerzas causarà, tarde o temprano, una fractura. Pero, por el momento, mientras declina el poderío de Estados Unidos, el ascenso de China se confirma. Ya es la segunda potencia economica del mundo (por delante de Japón y Alemania). Además, por la parte importante de la deuda estadouninese que posee, Pekín tiene en sus manos el destino del dólar...
El grupo de Estados gigantes reunidos en el BRICS (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica) ya no obedece automáticamente a las consignas de las grandes potencias tradicionales occidentales (Estados Unidos, Reino Unido, Francia) aunque éstas se sigan autodesignando como “comunidad internacional”. Los BRICS lo han demostrado recientemente en las crisis de Libia y de Siria oponiéndose a las decisiones de las potencias de la OTAN y en el seno de la ONU.
Decimos que hay crisis cuando, en cualquier sector, algún mecanismo deja de pronto de funcionar, empieza a ceder y acaba por romperse. Esa ruptura impide que el conjunto de la maquinaria siga funcionando. Es lo que está ocurriendo en la economía desde que estalló la crisis de las sub-primes en 2007.
Las repercusiones sociales del cataclismo económico son de una brutalidad inédita: 23 millones de parados en la Unión Europea y más de 80 millones de pobres… Los jóvenes aparecen como las víctimas principales. Por eso, de Madrid a Tel Aviv, pasando por Santiago de Chile, Atenas y Londres, una ola de indignación levanta a la juventud del mundo.
Pero las clases medias también están asustadas porque el modelo neoliberal de crecimiento las abandona al borde del camino. En Israel, una parte de ellas se unió a los jóvenes para rechazar el integrismo ultraliberal del Gobierno de Benjamín Netanyahu.
El poder financiero (los “mercados”) se ha impuesto al poder político, y eso desconcierta a los ciudadanos. La democracia no funciona. Nadie entiende la inercia de los gobiernos frente a la crisis económica. La gente exige que la política asuma su función e intervenga para enderezar los entuertos. No resulta fácil; la velocidad de la economía es hoy la del relámpago, mientras que la velocidad de la política es la del caracol. Resulta cada vez más dificil conciliar tiempo económico y tiempo político. Y también crisis globales y gobiernos nacionales.
Los mercados financieros sobrerreaccionan ante cualquier información, mientras que los organismos financieros globales (FMI, OMC, Banco Mundial, etc.) son incapaces de determinar lo que va a ocurrir. Todo esto provoca, en los ciudadanos, frustración y angustia. La crisis global produce perdedores y ganadores. Los ganadores se encuentran, esencialmente, en Asia y en los países emergentes, que no tienen una visión tan pesimista de la situación como la de los europeos. También hay muchos ganadores en el interior mismo de los países occidentales cuyas sociedades se hallan fracturadas por las desigualdades entre ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres.
En realidad, no estamos soportando una crisis, sino un haz de crisis, una suma de crisis mezcladas tan intimamente unas con otras que no conseguimos distinguir entre causas y efectos. Porque los efectos de unas son las causas de otras, y asi hasta formar un verdadero sistema. O sea, nos enfrentamos a una crisis sistémica del mundo occidental que afecta a la tecnología, la economía, el comercio, la política, la democracia, la guerra, la geopolítica, el clima, el medio ambiente, la cultura, los valores, la familia, la educación, la juventud, etc.
Vivimos un tiempo de “rupturas estratégicas” cuyo significado no comprendemos. Hoy, Internet es el vector de la mayoría de los cambios. Casi todas las crisis recientes tienen alguna relación con las nuevas tecnologías de la comunicación y de la información. Los mercados financieros, por ejemplo, no serían tan poderosos si las órdenes de compra y venta no circulasen a la velocidad de la luz por las autopistas de la comunicación que Internet ha puesto a su disposición. Más que una tecnología, Internet es pues un actor de las crisis. Basta con recordar el rol de WikiLeaks, Facebook, Twitter en las recientes revoluciones democráticas en el mundo árabe.
Desde el punto de vista antropológico, estas crisis se están traduciendo por un aumento del miedo y del resentimiento. La gente vive en estado de ansiedad y de incertidumbre. Vuelven los grandes pánicos ante amenazas indeterminadas como pueden ser la pérdida del empleo, los choques tecnológicos, las biotecnologías, las catástrofes naturales, la inseguridad generalizada... Todo ello constituye un desafio para las democracias. Porque ese terror se transforma a veces en odio y en repudio. En varios países europeos, ese odio se dirige hoy contra el extranjero, el inmigrante, el diferente. Está subiendo el rechazo hacia todos los “otros” (musulmanes, gitanos, subsaharianos, “sin papeles”, etc.) y crecen los partidos xenófobos.
Otra grave preocupación planetaria: la crisis climática. La conciencia del peligro que representa el calentamiento general se ha extendido. Los problemas ligados al medio ambiente se están volviendo altamente estratégicos. La próxima Cumbre mundial del clima, que tendrà lugar en Rio de Janeiro en 2012, constatarà que el número de grandes catástrofes naturales ha aumentado así como su carácter espectacular. El reciente accidente nuclear de Fukushima ha aterrorizado al mundo. Varios gobiernos ya han dado marcha atrás en materia de energía nuclear y apuestan ahora –en un contexto marcado por el fin próximo del petróleo– por las energías renovables.
El curso de la globalización parece como suspendido. Se habla cada vez más de desglobalización, de descrecimiento... El péndulo había ido demasiado lejos en la dirección neoliberal y ahora prodría ir en la dirección contraria. Ya no es tabú hablar de proteccionismo para limitar los excesos del libre comercio, y poner fin a las deslocalizaciones y a la desindustrialización de los Estados desarrollados. Ha llegado la hora de reinventar la política y de reencantar el mundo.
domingo, 9 de octubre de 2011
QUIEREN CONVERTIRNOS EN SERES DEPRIMIDOS Y SOBREVIVIENTES (Artículo de Carlos Martínez en Attac; www.attac.es)

Nos quieren ver depresivos y sobreviviendo. Nos quieren aplastar.
Los poderosos saben muy bien que la gente empobrecida, parada y excluida, solo tiene en la cabeza sobrevivir y pensar como se las arreglará para comer caliente al día siguiente. No es su preocupación fundamental la de aprender y formarse, sino la de encontrar un jornal, aunque sea de unas horas y por unos euros. No es la reclamación de seguros sociales, ni siquiera la de una educación en condiciones para sus hijos, sino como los podrá calzar y vestir.
Eso lo saben bien los y las poderosas. A cambio ofrecen televisión embrutecedora, esperanza religiosa y competitividad, es decir competición entre los excluidos para ver quien hace méritos para salir como sea del hoyo y así poder consumir más, emular a base de falsificaciones sus marcas de ropa y comprar coches usados, pero rápidos y con potentes altavoces.
El neoliberalismo ha cambiado la vida y la cultura en los barrios y ha dado una nueva esperanza, la del consumo a tu nivel y la de admirar a pedorras y pedorros soeces, pero que siendo incultos, triunfan. La solución es vender y venderse. Saben que su mensaje ha calado y encima que les oprimen, explotan y controlan, muchas y muchos les votan, porque las derechas, los señoritos, necesitan mano de obra y los socioliberales (antiguos socialdemocrátas) hablan un lenguaje que no entienden y sacan unas señoras con pinta de marquesas ha hablar de economía, demostrándoles de esta forma efectiva que ellos no les preocupan. Les preocupan los mercados y los bancos.
Nos quieren machacar, empobrecer, embrutecer, porqué saben que de esta forma nos tienen bajo su bota, o su tacón de aguja. Quieren que seamos sus pobres caricaturas.
Si las izquierdas transformadoras y las gentes del pensamiento critico y alternativo quieren cambiar algo, o iniciar un proceso de recuperación de fuerzas de las clases populares y de organización de las y los de abajo, de las clases trabajadoras, lo primero que deberán hacer es hablar un lenguaje que la gente de los barrios les entienda. Volver a los barrios, pero no como misioneros o misioneras, sino como sufrientes y víctimas que también somos de la crisis del capitalismo y proponer soluciones, visibles y alcanzables, a veces sencillas, pero que permitan algunos éxitos iniciales, porque si no les pareceremos “unos pringaos”.
No es el discurso inenteligible de puro radicalismo infantil lo que nos permitirá articular la lucha ciudadana y la lucha de clases. No serán los liderazgos mesiánicos los que nos harán avanzar más allá de pequeñas islas. Solo el trabajo, el lenguaje sencillo y popular, los liderazgos sociales admitidos, pero jamás impuestos y naturales. Solo el preocuparnos por temas simples y tan esenciales a la vez como el empleo, las pensiones, la educacación y la salud, las prestaciones mejores y más largas en el desempleo, nos hará creíbles.
Identificar al adversario, al enemigo, es clave y los bancos, los ricos que salen obscenamente en la televisión en yates y bodorrios que nosotras pagamos son los chorizos a desprestigiar. También las derechas y todos los que quieren perpetuar este estado de injusticia, viviendo a nuestra costa.
Necesitamos que las personas trabajadoras, paradas y humildes vuelvan a tener orgullo y confiar en sus propias fuerzas. Por eso, apoyar por ejemplo la manifestación del 25 de Septiembre por una vivienda digna, por la dación en pago y denunciando la carroña de los bancos es tán importante. Ese problema afecta a millones de personas, paradas, precarias o quebradas y con una hipoteca a fin de mes, y encima podemos triunfar. Vamos a conseguirlo.
Hay que volver a propuestas tan sencillas como entendibles y no perder tanto tiempo en métodos. Hay que ser operativos, movilizadores y no crear unas nuevas vanguardias separadas, por más que se crea lo contrario, de las prácticas, vivencias y pensamientos de las y los vecinos de los bloques de VPO, las antiguas barriadas sindicales, los patronatos de Santa Adela o las casas baratas.
La unión hace la fuerza y para todo esto, los movimientos sociales, ciudadanos, de genero, los sindicatos y los partidos y agrupaciones políticas de izquierdas y antineoliberales, deben converger. La calle debe volver a llenarse y el 20N no errar el tiro. Los poderosos ya saben lo que harán ocurra lo que ocurra tras las elecciones, además la banca nunca pierde.
Un consejo mío (con perdón): si queréis saber si alguien que os pide el voto quiere cambiar las cosas o no, preguntadle que quiere hacer con el poder financiero, si desea controlarlo y enfrentarse a él, no con demagogía sino con realismo. Preguntádle si quiere constituir la banca pública. Preguntadle si propone eliminar las SICAV y hacer una reforma fiscal progresiva y redistributiva, pero de verdad. En estos momentos esto es clave para saber si nos dicen la verdad, o si nos quieren dar gato por liebre.
No nos deprimamos. Los barrios están llenos de personas paradas y deprimidas, y ese es el triunfo de los capitalistas, los poderosos y sus cipayos.
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